domingo, 1 de junio de 2008

BARROCO EN HISPANOAMERICA

EL BARROCO DE INDIAS Y LA CONSTITUCIÓN DE IDENTIDADES CRIOLLAS


SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

La obra de sor Juana Inés de la Cruz constituyó la primera gran manifestación de la literatura hispanoamericana y una de las más altas de las letras barrocas en lengua castellana. Juana Inés de Asbaje, que tomaría el nombre de sor Juana Inés de la Cruz, nació en San Miguel Nepantla, Virreinato de Nueva España, el 12 de noviembre de 1651. A los nueve años marchó a vivir a la ciudad de México, y desde tan temprana edad manifestó una extraordinaria precocidad intelectual. Su erudición y atractiva personalidad le otorgaron gran popularidad en la corte del virrey, a cuya esposa sirvió como dama de honor. En 1667 entró en un convento carmelita, que abandonó para profesar el 24 de febrero de 1669 en el convento de San Jerónimo. Allí desarrolló una prodigiosa actividad intelectual, reunió una valiosísima biblioteca que contaba con unos cuantro mil volúmenes, y se dedicó al estudio de las más diversas disciplinas y a la composivión de su obra literaria. Su variada producción incluyó obras en prosa, entre ellas Carta athenagórica (1690), profunda disqusición sobre las Sagradas Escrituras y la doctrina de los santos padres de la iglesia, en la que sor Juana Inés de la Cruz hacía una crítica de las enseñanzas del jesuita Antonio Vieyra. Respuesta a Sor Filotea (1691), dedicada al obispo de Puebla, que había criticado su afán de erudición en un tiempo en que éste parecía reservado a los hombres. Numerosas loas y villancios dramáticos integraron la producción teatral de sor Juana Inés de la Cruz, en la que merecen destacarse los autos sacramentales El divino Narciso, El mártir del sacramento y El cetro de José, y dos comedias de enredo, Los empeños de una casa (1683), influida por Pedro Calderón de la Barca, y Amor es más laberinto (1688).
Pero donde el genio literario de sor Juana Inés de la Cruz alcanzó sus cotas más elevadas fue en su poesía, que por estilo y tema entroncaba directamente con la lírica barroca española. Su calidad poética quedó patente en los tres volúmenes de poemas que se publicaron en España: Inundación castálida (1689, Madrid), del que formaba parte el largo poema "Primero sueño", ejemplo de profundidad conceptual y lirismo despurado; Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz (1692, Sevilla); y Fama y obras póstumas del fénix de México y décima musa (1700, Madrid). Sor Juana Inés de la Cruz dedicó los últimos años de su vida a sus obligaciones religiosas. Murió en la ciudad de México el 17 de abril de 1695, víctima de una epidemia cuando cuidaba a sus hermanas de orden.

CARACTERÍSTICAS DEL BARROCO
1. El barroco español y el europeo. Toda actitud barroca tiende a producir belleza aunque ésta sea muy característica y personalizada. La finalidad estética viene motivada por una fuerte tendencia a la expresividad. Para conseguirla, se recurre a una gama de medios en verdad sorprendentes. Lo nuevo, por audaz que sea, está en la base de lo b. Ello comporta un hecho de vital importancia.
Por encima de la variedad de cualquier manifestación barroca hay unos rasgos peculiares que constituyen su médula. Estos rasgos, basados en su atemporalidad, compendian y precisan la actitud barroca mucho mejor que cualquier definición prefabricada.
En el resto de Europa, el b. literario adoptó una actitud unilateral; sólo tendió a impresionar la sensibilidad por medio de efectos plásticos. En España, revistió una mayor complejidad, pues la excitabilidad se produjo también en la inteligencia. En una primera fase, cuya meta se situaría hacia 1635, sensibilidad e inteligencia se opusieron aparentemente. A partir de esa fecha, por obra y gracia de Calderón (v.), ambos objetos se fundieron hasta constituir una estrecha unidad, cuya síntesis se encuentra en el auto sacramental (v.). Todos los criterios que se señalan en la base 'de lo b. se experimentan con exclusividad en España y sólo algunos de ellos son también válidos para el resto de Europa (v. II).
2. Caracteres de la sensibilidad barroca. La técnica de contrastes es uno de los elementos primordiales. Abarca el b. integral, es decir, pintura, estatuaria, escultura, arquitectura, modos de vida, estilos de vida, y, finalmente, es fundamental en la literatura de época. El hombre barroco aplica en su vida y en las cosas un criterio de discernimiento claro y rotundo. Lo hermoso y lo feo, lo lindo y lo gracioso, lo pequeño y lo gigantesco, el bien y el mal, bondad y maldad son dos facetas de un único principio. Sólo se distinguen en tanto en cuanto se adopta una actitud en cuya base esté lo bueno o lo malo, lo bello o lo monstruoso. Todo será, en suma, a través del cristal con que se mire. Ahora bien, el hombre barroco tiende a autoanalizarse minuciosamente para llegar a grandes síntesis, a grandes construcciones. Entonces, su propio existir suele mediatizar las contraposiciones antes expuestas. Como sus propias vivencias le conducen a tener un concepto trágico de su vivir, la angustia de un aparencial equivocarse le lleva a hacer intervenir el desengaño y acontece que lo hermoso puede ser deforme; como lo monstruoso, fuente de belleza. Pensemos en el contraste GalateaPolifemo de la bellísima fábula gongorina; en la antagónica complementariedad AndrenioCritilo de la gran síntesis barroca de Gracián (v.). El arte literario barroco lo abarca todo; la vida es fuente de perenne belleza, inclusive con todas sus deformaciones. Se ven, en el arte pictórico, los bufones velazqueños y los pilletes de Murillo frente a la belleza aérea de las Meninas y al candor de las Inmaculadas. No puede extrañar que en una misma obra literaria se pase sin transición de un plano de contraste a otro. Luces y sombras presiden la Fábula de Polifemo y Galatea; vulgaridad y refinamiento se encuentran en el romance serio de Góngora, Píramo y Tisbe, lo grotesco y lo formal se complementan en dos romances del mismo autor sobre idéntico tema; lo afectivo y lo intelectual están en la base del Paraíso de Soto de Rojas (1584-1658). No hablemos de los sonetos y demás poemas que, como violentas andanadas, se lanzaron Lope (v.), Quevedo (v.), Góngora (v.), Ruiz de Alarcón (v.), Jáuregui (v.), además de otras personalidades menudas.
3. Precedentes de las características literarias barrocas. Individualismo. Aquí está la grandeza y miseria del b., su lucha perpetua en busca del equilibrio entre la ilusión y la realidad, entre naturalismo e ilusionismo. Esta lucha no se produjo progresivamente ni hubo generación espontánea. En las escuelas poéticas de la segunda mitad del s. xvi podían atisbarse una serie de novedades que terminarían por fecundar el tallo del nuevo movimiento. F. de Herrera (v.), pontífice de la escuela sevillana, vivió y llevó a su obra más de un elemento barroco. Con 61 aparecen las grandes individualidades; el sevillano se consideró aislado en medio de un mundo que no era el suyo. Su temperamento huraño y hosco contrastaba con la trompetería dé sus poemas retóricos y la grandilocuencia de su lenguaje. El no encajar en los moldes de una sociedad le condujo a destacar su yo en una obra original, que sorprendiera, libre de moldes clásicos, sometida a una nueva estética, la de su capricho personal. Nos encontramos ante una decidida actitud, mejor aún, atisbamos en F. de Herrera uno de los rasgos más sintomáticos del b., el interés por la personalidad y la originalidad creadora. El trasfondo heroico de los temas herrerianos condujo a una distorsión de la armonía tan buscada por los renacentistas; lo hiperbólico de las hazañas de sus héroes, reforzado con la distorsión de un lenguaje brillante, produjo una evidente exageración de las figuras y de su entorno. Esta tendencia a supervalorar a un protagonista se encuentra en la literatura b., si bien la desmesura es mucho más acentuada. Artificiosidad. Aquí conviene recordar a la escuela antequeranogranadina, de transición del herrerismo al culteranismo, cuyos temas míticos, desorbitados y llenos de contraste, tanta influencia ejercieron en los culteranos barrocos posteriores. En esta escuela se encuentran también lo delicado y el tono menor. Ya Luis Barahona de Soto (154895), coetáneo de Herrera, preparó con su poema Las lágrimas de Angélica (1586) ese hilo sutil que une a los barrocos granadinos. La monumental antología recopilada por Pedro de Espinosa (1578-1650), Flores de poetas ilustres de España (1605), lleva desde Herrera a Góngora. Finalmente, Luis Carrillo y Sotomayor (1582-1610) representa el último eslabón de esta escuela. Sus elegantes sonetos llenos de ternura y emoción anuncian los bellísimos y arquitectónicos sonetos gongorinos.
Sigue siendo válida la fórmula «Herrera, escuela antequeranogranadina, Góngora», al menos para explicar la aparición de la vertiente literaria culterana. Otros muchos rasgos aislados se podrían sorprender en la obra del vate sevillano. Tal vez lo que más le aproxime al b. sea su lenguaje innovador y audaz, brillante y nuevo, cuajado de metáforas y artificios retóricos, de retorcidas sutilezas. Después de él, ya no se pudo prescindir de su lengua poética. En pocos años, se produjo una elaboración de los nuevos materiales sonoros surgiendo una lengua bellísima, arquitectónica y apta para expresar los más complejos matices.
Si la lengua se hizo artificiosa, se sintió la necesidad de situar a su misma altura los motivos artísticos. Éstos se hicieron intelectuales y sensoriales. Los conceptistas, con F. de Quevedo a la cabeza, gustaron de cultivar el halago del ingenio, de sorprender con inesperadas agudezas. Los gongorinos ahondaron en las posibilidades de la luz, del color y de los materiales sonoros. Tanto los unos como los otros rindieron tributo a lo artificioso. Se sintieron alejados de lo normativo, libres de preceptivas, y en su desdén por emular lo clásico soñaron con superarlo llegando a extravagancias sin límites. No puede extrañar que un escritor tan profundo como Quevedo cante al bostezo de una dama, que Lope nos regocije con peleas de gatos o que se cante melancólicamente a la vida, a las ruinas de una ciudad o a la monumentalidad de un edificio.
Naturalismo e ilusionismo. La dualidad naturalismoilusionismo se ha apuntado como miseria y grandeza del b.; si se desciende del plano vital al literario, también aquí se encontrará. El naturalismo (v.) vivió dentro de la corriente realista (v. REALISMO III) tan consustancial con nuestra manera de ser. Presentó un mundo caricaturesco, conscientemente deformado. Tal vez la más bella expresión literaria del naturalismo sea la novela picaresca (v.) con sus tipos agrandados hasta la degeneración social, con su lenguaje vivo y populachero, y en el trasfondo todo un mundo moral tambaleante por hermético. Así concibieron a sus pícaros Mateo Alemán (v.) y F. de Quevedo. El pesimismo político por vivencias de sus creadores se trasvasó a sus creaturas literarias, las cuales se gozaron en lo macabro, desgarrado y morboso. El alucinante mundo de Los Sueños quevedianos fue reflejo fiel de la angustia aterradora del vivir.
Mientras unos se complacieron en sacarle todo el partido posible al realismo naturalista, otros se evadieron por el lado de lo irreal, de la ilusión. A este segundo grupo pertenecieron los gongorinos, creadores de una belleza inaccesible al común de los mortales. El sentido total de la belleza les deslumbró y fue el comodín mediante el cual se evadieron de la triste realidad de sus vidas. Este complejo juego de valores, la lucha perpetua entre lo aparente y la objetividad, el recrearse continuamente en las cosas, condujo a una dinámica apasionada, sin términos medios. Se luchó contra el tiempo, se jugó con la muerte, se dislocó el lenguaje mediante artificios en un loco deseo de eternizar lo imposible. Esta dinámica terminó por estabilizarse en un prodigioso equilibrio de fuerzas. Un dramaturgo filósofo, Calderón, encontró la fórmula mágica de encauzamiento de las fuerzas desatadas. Su escuela volvió a romper el equilibrio y produjo la caída vertical por consunción del b. literario.Este último momento aconteció bien entrado el s. XVIII.
4. Culteranismo y conceptismo. Por razones puramente metodológicas dividimos el b. literario en dos tendencias, el culteranismo y el conceptismo. En honor a la verdad son dos formas idénticas de ver el mundo partiendo de supuestos diferentes. El culteranismo se mueve en el plano sensorial y a su través aspira a crear un mundo de belleza total. Se manifestó fundamentalmente en la lírica. Conviene tener presente que en la base de la poesía lírica late una profunda sensibilidad. Ya el Renacimiento (v.) tendió a excitar el mundo de lo sensorial partiendo de ciertos artificios. Creó una nueva sensibilidad, mucho más rica que la del hombre medieval. La sensibilidad barroca tuvo muchas conexiones con la renacentista. Se impuso con el tiempo una selección de recursos; se utilizaron procedimientos antiguos, si bien en un plano más convencional y artificioso, y, finalmente, se crearon otros nuevos, adaptados a una sociedad más exigente por minoritaria. Ejemplifiquemos, con un recurso expresivo, la mitología. La lírica renacentista acudió a los mitos clásicos no sólo como fuente de belleza sino para interpretarlos, para presentarlos en su auténtica dimensión. No eran meros nombres vacíos de contenido, como sucedió a los medievales. El hombre artista del Renacimiento trasvasó su vida al encuadre de los mitos clásicos. Cabe recordar la trasmutación de la biografía garcilasiana y la función poética de ciertos mitos, Orfeo, Dafne, Píramo y Tisbe, Leandro y Hero, Narciso y otros muchos más que sirvieron de marco expositivo en cuanto a la asepsia de su contenido. Los barrocos revivieron, estos temas, pero en ellos la anécdota quedó en un segundo plano y en algunos casos, como en Góngora, apenas si la hubo. Esta función desmitificadora del mito se puede atribuir a los líricos pregongorinos. Recordemos a L. Carrillo y Sotomayor y a L. Barahona de Soto como ejemplos harto conocidos. Eliminada la anécdota quedó la belleza sorprendente de su esencia, y ésta no es más que pura y simplemente Belleza. Recursos literarios del culteranismo. Todos los recursos posibles se concitaron para hacer más hermosa a la belleza. Entre las infinitas posibilidades cabe elegir tres: el cultismo lingüístico, el hipérbaton (v. RETÓRICA) y la metáfora (v.). El primero obligó a una revisión profunda del léxico poético. Tenemos el claro antecedente de F. de Herrera con sus `hórrido', `cerúleo', `belígero', `argentar', `horrísono', `pluvia', `languideza' y `ondoso'. Los gongorinos eligieron los neologismos más sonoros y nuestros versos se llenaron de `áspides', `canoro', `palestra', `intonso' y `progenie' por no citar sino algunas muestras. El efecto inmediato fue el enriquecimiento de la lengua. Góngora supo dosificarles y sacarles el mayor partido posible. Es lamentable que sus seguidores se quedaran en la superficie de este recurso y oscurecieran la lengua con cultismos impropios. El hipérbaton provocó un caos en la frase. La sintaxis se hizo dinámica y en su distorsión dio lugar a bellísimos versos y a innumerables dificultades. Observemos el ritmo provocado por el hipérbaton en los versos siguientes: «Pasos de un peregrino son errantes», «Estas que me dictó rimas sonoras». Góngora supo sacarle partido a esta sintaxis «ornata»; el verso adquirió una mayor flexibilidad y se hizo dinámico, aunque en algunos momentos la acumulación del hipérbaton entorpeció su comprensión. El camino iniciado con Las Soledades, aunque fecundo, condujo, en último término, a un callejón sin salida. Finalmente, la metáfora, audaz y siempre renovada, ensanchó la lengua como un río sin cauces. En su deseo de huida hacia regiones más sublimes, Góngora encontró en ella una fuente de perenne poesía. Un mundo ideal, ilusionista, le apartó de la vulgaridad del vivir y hablar cotidianos. Hasta él, nadie se había atrevido a llamar a la encina ardiente «mariposa en cenizas desatada», al pájaro canoro «violín que vuela», al enjambre «escuadrón volante, ronco sí de clarines». Había roto con las metáforas primarias para crear asociaciones más audaces y en su locura expresiva hizo de trozos poemáticos una pura alegoría (v.).
¿Qué consiguió el culteranismo con todo esto? Por lo pronto elevó y dignificó la lírica llevándola a extremos insospechados. Con la escuela gongorina se llega a la cima de la lírica española, al final de la trayectoria renacentista. La poesía hispanoamericana fue igualmente fecundada (v. IV). No se puede decir lo mismo de la prosa. Sus efectos sobre la oratoria sagrada fueron perniciosos. Y con el tiempo, la lírica terminó por resentirse cuando, agotado el manantial, los poetas barrocos del s. XVIII cayeron en un lenguaje poético caricaturesco y banal. La sombra del gongorismo vivió sus últimos despojos entre medianías y tópicos. Un nuevo renacer del culteranismo a la manera de Góngora se hizo patente, al menos, en una etapa creativa de los líricos de la generación del 27 (v.). El marinismo italiano y el eufuismo inglés fueron la réplica europea del culteranismo hispano (v. II).
Relación entre cultismo, culteranismo y gongorismo. Los líricos barrocos preocupados por la belleza formal, recurrieron al latín para enriquecer su léxico poético. Admiradores del cultismo, de las voces cultas, se les llamó culteranos. Lo fueron todos los poetas de la escuela antequeranogranadina y también Góngora y sus seguidores. El genio creador del lírico cordobés se impuso meteóricamente y en el s. xvli, a todo poeta culterano, admirador y seguidor del maestro, se le llamó, tal vez despectivamente, gongorino. Si cronológicamente culterano es anterior a gongorino, hoy sentimos ambas acepciones como sinónimas. Aspecto intelectual del conceptismo. La otra gran corriente del b. literario fue el conceptismo. Enraizado en una más honda tradición, no suscitó las polémicas violentas del culteranismo. Esta segunda actitud barroca fue integral, es decir, sin desdeñar los recursos estilísticos propios del b., atendió también a la inteligencia creando un intimismo personalísimo. La lengua poética, al igual que la prosa, se llenó de neologismos, se hizo ingeniosa a base de paradojas, contraposiciones y antítesis; se recurrió al chiste y a las ambivalencias de valores. El dinamismo impreso a la lengua en nada tiene que envidiar al lenguaje gongorino. Los resultados fueron distintos. Todo este juego era una forma externa válida para exponer un mundo de conceptos universales que en su concisión obligaron al intelecto a replegarse sobre sí mismo y pensar. Las asociaciones de ideas, por ingeniosas que nos parezcan, trascienden hacia unos valores éticos enraizados, bien en una corriente estoica general o en un larvado senequismo como actitud hispana. El conceptismo se prestó para crear todo un intimismo programático. Hay como un replegarse a la propia conciencia, producto de un mundo político, social y moral en decadencia. Este repliegue define el lado espiritual del conceptismo. La exagerada conciencia de lo individual llevó a una radicalidad extremista. Literarlamente, se consiguió con la paradoja, arma de doble filo que, acompañada de antítesis, paralelismos y juegos de palabras, creó un estilo sobrio y cortante, apto para expresar infinidad de matices. Desde lo más elevado hasta lo más humorístico y socarrón pudieron ser realidad a través del concepto. La expresión conceptual no es novedad aportada por el b. La lírica cortesana española del s. XV abundaba en ellos. Los cancioneros (v.) tomaron el concepto en su acepción primigenia y etimológica. Con él pretendieron sorprender a los incautos y separarse de la poesía vulgar. Escribían para cortesanos y estaban dominados por una preceptiva cerrada. Su lengua, oscura y antitética, apta para expresar las mayores abstracciones y las más absurdas nimiedades, hubo de recurrir al concepto. También se encuentra en la base lingüística de la ascéticomística (v. ESPIRITUALIDAD, LITERATURA DE), tanto en la lírica, de raigambre cortesana y cancioneril, como en la prosa, por la elevación de la doctrina. El b. lo volvió a readaptar y lo utilizó con sentido filosófico; lo sometió a una técnica rigurosa y lo llevó a extremos inconcebibles. La oposición de conceptos creó ese estilo tan peculiar que se sorprende en el mejor Quevedo y en Gracián.
Dos efectos fundamentales produjeron la alianza de los conceptos y los recursos literarios propios de esta tendencia. El más llamativo es la concisión. Ya B. Gracián afirmó que «lo bueno si breve, dos veces bueno». Este aforismo lo hizo vida con todo rigor. Debió contribuir al excesivo abuso de lo conciso la literatura emblemática (v.) y jeroglífica. En la base de las empresas y de los emblemas hay siempre una frase lacónica, lapidaria, que completa o ayuda a interpretar el sentido del dibujo o del contexto. El segundo efecto fue la falta de sentimiento. La belleza se hizo intelectiva, afectó al entendimiento y no al corazón o a los sentidos. El conceptismo obligó a los lectores a meditar, a volver sobre lo leído para desentrañar el pensamiento que la frase encierra. Aquí está su grandeza y su miseria como diría un buen espíritu barroco.
El extremismo del conceptismo más que una decidida actitud estética, planteó otros problemas no por marginales menos interesantes. Tal vez se debiera a que la mentalidad filosófica de sus dos grandes creadores le imprimiera ese sello tan personal. Aunque así fuere, bien valió la pena, pues los temas obsesionantes por su trascendencia encontraron en esta nueva forma un remanso ideal de expresión. El destino del hombre fue uno de los motivos más trascendentes del conceptismo. La vinculación a problemas teológicos es evidente, pero debieron pesar más los vivenciales. Algo semejante ocurrió con la problemática de la vida como sueño, que condujo a una resignación existencial no por paradójica menos honda, La sinceridad de ambos problemas, unida al sorprendente lenguaje en que fueron expuestos, hizo del conceptismo la tendencia barroca más hispana y, por personal, menos europea. Si se hubiera de buscar algún paralelo en Europa, sólo se podría recurrir a los poetas metafísicos ingleses (v.), si bien éstos son menos humanos y por supuesto inferiores a los barrocos españoles en cuanto a belleza expresiva. Afinidad de ambos movimientos. Durante los primeros decenios del s. xvii, culteranismo y conceptismo se sintieron como dos tendencias antagónicas e irreconciliables. Se identificó el movimiento con la antipatía personal profesada entre sus respectivos jefes, pero pronto quedó demostrado que la dualidad podía conciliarse a la perfección. El gongorismo contó con numerosos seguidores y simpatizantes. Casi todos ellos fueron excelentes poetas, si bien no llegaron a inquietar la categoría alcanzada por el maestro. Cabe citar, entre los más significativos, a Juan de Tassis, conde de Villamediana (15821622); a Pedro Soto de Rojas; a Juan de Jáuregui (v.), ganado para la causa culterana; a Antonio de Escobar (15891669); a Hernando Domínguez (160156); y a Sor Juana Inés de la Cruz (v.). Una actitud menos decidida se advierte en Gabriel Bocángel (160358) y en Salvador J. Polo de Medina (160376). Hortensio F. Paravicino (15801633) fue el auténtico gongorino de la oratoria., Los conceptistas no formaron escuela, fueron independientes y no reconocieron guía estética, ni doctrinal.
La genial obra de Calderón fue la síntesis ideal de las dos actitudes barrocas. Este dramaturgo, prodigiosamente dotado para captar la musicalidad del verso, gustó de la arquitectura y frondas gongorinas, aprovechó la dinamicidad de sus innovaciones y en ocasiones la reelaboró con gran, personalidad. Los valores expresivos del culteranismo se integraron en los recursos del conceptismo. La obra calderoniana es desmesurada, hiperbólica, todo gira en torno a un eje central cada vez más agrandado y complejo. También la decoración contribuye a ahondar en la problemática barroca. Aparte esto, el mundo de los contrastes alza un puente entre las dos tendencias; el contraste se dio tanto en la técnica del claroscuro como en el desarrollo de lo conceptual. El resultado fue un prodigioso equilibrio racional, la trabazón de los diálogos y razonamientos, el progresivo desenvolvimiento del argumento, los inesperados finales, sorprendentes en su originalidad. Finalmente, también son una síntesis barroca los extremos de algunos temas, p. ej., el del honor, que imprime una violencia apasionante a tipos y situaciones. En un plano superior y con más desarrollada técnica, el mundo alegórico del auto sacramental (v.) cerró dignamente el movimiento cultural barroco, proyectando en las conciencias de aquellas sociedades toda una dramática existencial que no por cargada de oropeles fue menos humana. El ciclo se había cerrado. Si el conc. de Trento fue un revulsivo para muchas conciencias dormidas, la apoteosis del auto fue el broche de oro del trágico intimismo de una época. La concepción barroca de la persona humana no fue sólo la equilibrada pareja CritiloAndrenio, sino también el complejo Segismundo de La vida es sueño. La literatura barroca española fue producto de una conciencia colectiva quintaesenciada por individualidades, las cuales proyectaron por Europa todo un poderoso mundo creativo, informando la cultura literaria de otros países y proyectándola hacia dos continentes (v. IV).
BARROCO 751 V. t.: GóNGORA; QUEVEDO; GRACIÁN; CALDERÓN.

SOBRE SUS POEMAS
Poesía amorosa
La poesía amorosa de SJ puede dividirse en tres grupos de poemas: los que tratan de la casuística amorosa, los de índole personal y los de amistad. Siguiendo la tradición, SJ utiliza el “yo” en sus poemas, pero supone un cambio, ya que hasta entonces el “yo” era desde un punto de vista masculino, y el suyo era des del punto de vista femenino.
Poemas de circunstancias: jocosos y satíricos; religiosos
Dedicó parte de su obra a los poemas satíricos y burlescos. SJ sigue la tradición. Dentro de estos poemas cabe destacar el de los “hombres necios”. Según O.Paz: “el poema fue una ruptura histórica y un comienzo: por primera vez en la historia de nuestra literatura una mujer habla en nombre propio, defiende a su sexo y, gracias a su inteligencia, usando las mismas armas de sus detractores, acusa a los hombres por los vicios que ellos achacan a las mujeres. En esto SJ se adelanta a su tiempo: no hay nada parecido, en el siglo XVII, en la literatura femenina de Francia, Italia e Inglaterra”
Poemas filosófico-morales. El “Sueño”
No escribió demasiados poemas de este tipo, pero pese a todo, se considera su obra más importante. El “Sueño” es su obra más importante. También es su poema más largo (975 versos). El poema trata de si el hombre es capaz, mediante su inteligencia, de comprender la realidad. La originalidad del poema radica en la dilatada extensión. Verdadera osadía fue la de SJ al convertir en poesía una materia tan abstracta y, por qué no decirlo, tan árida, alcanzando unos resultados literarios que sólo los grandes poetas pueden lograr.

COMENTARIOS DE LOS ESTUDIANTES

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ
EL BARROCO Y LA IDENTIDAD CRIOLLA
MARÍA JIMÉNEZ
SECCIÓN: 7LLO1

Una vez acontecido el proceso de conquista, de ultraje y choque de culturas entre España y América, se inicia en el mal llamado “Nuevo Mundo”-porque siempre estuvo en la órbita terrestre-el surgimiento de mestizos, constituidos en una sociedad criolla, asentada bajo los límites históricos del pleno poder imperial de España hacia sus colonias americanas o “Nueva España” como fue llamada en esa época. Clase social recién formada, que asimila la influencia cultural del barroco europeo, como movimiento artístico que entrelaza todas las esferas del arte.
En este sentido, la literatura se deja atrapar también por este movimiento; pero no como una simple traslación de un modelo europeo, sino con variantes que hacen del barroco, un instrumento de doble filo, que por un lado transmite los valores de una clase imperial dominante y por otro, abre brecha en escritores americanos para expresar con variaciones temáticas y recursivas una ruptura, reivindicación, sincretismo y crítica al sistema represivo de la colonia. Es en esta línea, donde se inscribe Sor Juana Inés de la Cruz como máxima exponente femenina del barroco de Indias, término apuntado por Mariano Picón Salas para referirse al movimiento que es apropiado por hombres y mujeres americanos desde su perspectiva y propio sentir cultural, en una diferenciación que contrasta la dependencia/originalidad mestiza como una lucha de espíritus de cambios de época.
Desde la perspectiva de la sociología de la literatura de Georg Lukács (1885-1971) se observa cómo “en el terreno de las formas literarias, las condiciones de existencia dependen directamente de una dialéctica histórico-filosófica que orienta las obras en una dirección determinada” Historia de la Crítica Literaria. (Pág. 420). Es así que, las obras que nacen del barroco en América responden a una sociedad concreta, con actitudes expansionistas y por tanto dominantes en estados subalternos, que a su vez enfrenta a una casta intelectual en conflicto que asimila ciertos valores de la época, presentes en el movimiento artístico, pero que a su vez se esfuerza por encontrar un rumbo propio a sus necesidades expresivas, en especial la poesía como género que inherentemente busca la libertad a través de las transgresiones constantes de forma y fondo.
Para Lukács, una obra literaria no es simple reflejo de aspectos superficiales de la realidad, sino “una visión crítica de su esencia” en el caso de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz se observa como éstas reflejan a través de un discurso retórico una rebeldía, una pugna de la escritora hacia los jerarcas de la iglesia católica hacia su negativa de la expresión de una poesía sincrética de lo profano y lo sagrado. Sor Juana responde altivamente a la opresión colonial y no cesa en la producción de conocimientos y en su expresión poética, como talentos que hacen de sus escritos un original mosaico de un barroco, que apunta hacia lo americano, dentro de los propios conflictos de dominación/insumisión, como la llamara Octavio Paz en “Trampas de la fe”: MONJA INSUMISA.
Dentro de las características del barroco en las obras de Sor Juana, se observa en especial la “Respuesta a Sor Filotea”, “Carta a Monterrey” y “Primero sueño” lo paradójico, lo antitético, lo contradictorio, lo exagerado, lo mitológico, por ejemplo, en la primera carta a Sor Filotea expresa “…para que se entienda que el callar no es no haber qué decir, sino no caber en las voces lo mucho que hay que decir…” connotando Sor Juna a través de este aparente discurso contradictorio, el alcance trascendental del silencio, una definición que no impregna vacío en su conocimiento, sino una represión que contiene la fuerza de la verdad y a su vez esas antítesis exponen, en sus manifestaciones diversas la relación del poder y su derivación autoritaria. Asimismo se interpreta el silencio, según Gastón Bachelard en la poesía de la siguiente manera: “por debajo del verso y de su significado, prevalece el silencio que es un pensamiento oculto, secreto, aflorado desde sus raíces hundidas en el sueño”. Poética de la Ensoñación.
De igual manera, en la “Carta a Monterrey” Sor Juana impugna el carácter restrictivo del discurso escolástico, cuando a través de la interrogación retórica expresa:
“¿Qué más castigo me quiere Vuestra Reverencia que el que entre los mismos aplausos que tanto se duelen tengo? ¿De qué envidia no soy blanco? ¿De qué mala intención no soy objeto? ¿Qué acción hago sin temor? ¿Qué palabra digo sin recelo?”
Es la posición de una monja que se defiende ante la marginalidad del Clérigo opresor, que la sentencia por estudiar y escribir como actividades alicientes de su gran conocimiento.
A través del género epistolar Sor Juana Inés de la Cruz manifiesta con carácter autobiográfico las causas de sus inclinaciones hacia la búsqueda del conocimiento y al mismo tiempo trata de reflejar esa búsqueda de identidad social.
Otra de las características del barroco que se presentan en sus obras es la recurrencia de lo mitológico, en su poema más personal “Primero Sueño” hace referencia a Morfeo, Ícaro, Baco, Minerva como una característica predominante y excesiva dentro de su poesía, que representa alegóricamente su espíritu de transgresión, de viaje como lo hace el Alma dentro del poema hacia la búsqueda de conocimiento y libertad.
Enfocado a la crítica de Octavio Paz este poema representa por sí solo una transgresión a la filosofía escolástica, puesto que, a diferencia de la Divina Comedia el alma no transita por las esferas del infierno, no consigue un mensajero, tampoco se expresa una revelación y por último solo consigue silencio en su viaje, como una constante literaria de Sor Juna Inés de la Cruz, tal como se observa en los siguientes versos:
“y en la quietud contenta
de imperio silencioso,
sumisas sólo voces consentía
qué de las nocturnas aves,
tan obscuras, tan graves,
que aun el silencio no se interrumpía”

En la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz se expresa un barroco que transgrede aspectos filosóficos, la poeta se arriesga a comprender sus cosmos con los aportes científicos de la época, se vislumbra un pensamiento racional asociado a Descartes y Galileo, a pesar de ser este último presa de la inquisición católica.
Por otra parte, se observa en esta poeta un discurso reivindicativo de la situación de la mujer, su discurso actualiza el código barroco y a su vez agudiza el tema de la marginalidad femenina, muy presente en la época colonial, en su carta a sor Filotea refleja una defensa hacia el derecho de estudio y conocimiento de la mujer, tal como se evidencia en la siguiente cita:
“…que el leer públicamente en las cátedras y predicar en los púlpitos, no es lícito en las mujeres; pero que el estudiar, escribir y enseñar privadamente, no sólo le es lícito, pero muy provechoso y útil…”
En este discurso retórico Sor Juana aboga por el derecho de la mujer hacia el estudio, aunque sea en privado, de esta forma impugna a su sentenciador (obispo de Puebla) argumentando que como mujer está en su derecho de alimentar sus conocimientos y no debe ser causa de persecución. Ya en otro apartado de la carta expresa las siguientes interrogantes “¿qué inconveniente tiene que una mujer anciana, docta en letras y de santa conversión y costumbres, tuviese a su cargo la educación de las doncellas?” Refleja la escritora la necesidad y reivindicación de la mujer como ser útil dentro de una sociedad eminentemente patriarcal de la Santa Iglesia Católica en contra de un discurso masculino y represivo.
Todas estas rupturas temáticas en Sor Juana Inés de la Cruz, hace que el baroco literario alcance en América, un matiz con colores locales originales, de una corte virreinal en conflicto, donde los súbditos comienzan a reclamar su espíritu de libertad y que de algún modo, así sea a través de la máscara del barroco una temática del amor al conocimiento, un carácter sincrético de arte profano y sagrado y una defensa por la mujer docta y letrada, en un ambiente de contraposiciones reflejadas en su obra y que en algunas ocasiones por exigencias externas tuvo que ocultar a través de ese “silencio…” que poco calla y mucho dice en Sor Juana Inés de la Cruz.
Finalmente, se puede decir que bajo la influencia del barroco europeo como modelo artístico de función ideológica de la clase imperial, nace en América una vertiente que arrastra ese discurso hegemónico y por otro lado, trata de desmontarlo como una necesidad que se corresponde a la formación histórica de una conciencia criolla.

REFERENCIAS
http:/análisisliterarioupelipb.blogspot.com
Sueñoshttp://aquileana.wordpress.com/2008/01/23/gaston-bachelard-el-aire-y-los-suenos/
http://www.epdlp.com/bachelard.html
http://www.ucm.es/info/especulo/numero29/bachelar.html
Octavio Paz. Las trampas de la fe: Sor Juana Inés de la Cruz.
Sor Juana Inés de la Cruz Antología poética. Poemas, “La respuesta a Sor Filotea”, “Carta a Monterrey” y “Primero Sueño”
Mi primera encarta 2008











LA VANGUARDIA EN AMÉRICA LATINA: MOVIMIENTOS


Max Horkheimer (front left), Theodor Adorno (front right),
and Jürgen Habermas in the background, right, in 1965 at Heidelberg




Vanguardismo
El vanguardismo es la tendencia, en una obra de arte cualquiera, o de un artista, a introducir elementos innovadores respecto de las formas tradicionales o convencionales. También se entiende como excesiva preocupación por desplegar recursos que quiebren o distorsionen los sistemas más aceptados de representación o expresión, en teatro, pintura, literatura, cine, etc. Aunque solía usarse, de manera eventual y frecuente, en forma peyorativa, refiere claramente a la designacion de movimientos artísticos renovadores, y en general dogmáticos, que se produjeron en Europa en las primeras décadas del siglo XX y que son agrupados bajo los nombres genéricos de vanguardia o vanguardias. Las vanguardias tuvieron auge principalmente en Europa, extendiéndose luego al resto del mundo, principalmente América del Norte, Centroamérica y América del Sur.




Origen
La pintura de Cézanne abrió camino para las variadas experimentaciones estéticas que caracterizarian las vangardias al inicio del Siglo XX.
El término vanguardia pertenece al léxico militar y designa la parte más adelantada del ejército, la que confrontará antes con el enemigo, la "primera línea" de avanzada en exploracion y combate. En el terreno artístico es, pues, la "primera línea" de creación, la renovación radical en las formas y contenidos para, al mismo tiempo que se sustituyen las tendencias anteriores, enfrentarse con lo establecido considerado obsoleto. El origen del concepto asi formado, proviene de la palabra Avant-garde /ɑvɑ̃ gɑʁd/ del idioma frances, termino con el cual serian reconocidos, durante mucho tiempo, los movimientos de este orden. Visto asi el vanguardismo no es un movimiento, sino una serie de conjuntos de movimientos de vanguardia o vanguardias, que manifestaban ansiedad de modernizacion, deseo de renovacion y experimentacion formal.



Contexto histórico y cultural



Desde el punto de vista histórico, el primer tercio del siglo XX se caracteriza por grandes tensiones y enfrentamientos entre las potencias europeas. Además de la I Guerra Mundial (1914-1918), tendrá lugar la Revolución Soviética (octubre de 1917), abriendo esperanzas para un régimen económico diferente para el proletario y para los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Tras los felices años 20 (los “años locos”), época de desarrollo y prosperidad económica, vendrá el gran desastre de la bolsa de Wall Street (1929) y volverá una época de recesión y conflictos que, unidos a las difíciles condiciones impuestas a los vencidos de la Gran Guerra, provocarán la gestación de los sistemas totalitarios (fascismo y nazismo) que conducirán a la II Guerra Mundial.
Desde el punto de vista cultural, es una época dominada por las transformaciones y el progreso científico y tecnológico (la aparición del automóvil y del avión, el cinematógrafo,...). El principal valor será, pues, el de la modernidad, o substitución de lo viejo y caduco por lo nuevo y original. En el aspecto literario, era precisa una profunda renovación que superase al romanticismo, al realismo y al simbolismo y el impresionismo precedentes. De esta voluntad de ruptura con lo anterior, de lucha contra el sentimentalismo, de la exaltación del inconsciente, de lo racional, de la libertad, de la pasión y del individualismo nacerán las vanguardias en las primeras décadas del siglo XX.
Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis. Crisis que desencadenó en la Primera Guerra Mundial y entonces, en la evidencia de los límites del sistema capitalista. Si bien "hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo", como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la producción y los valores de cambio frente al hombre.
Resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron, ya en 1905, Pablo Picasso y Georges Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909, deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanza su primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior. Conocida es la frase de Marinetti: "Un automóvil de carrera es más hermoso que la Victoria de Samotracia".
Así se dan los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincide, lógicamente, con la Primera Guerra Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que significaba, y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
Corrían los días de 1916 cuando en Zúrich (territorio neutral durante la guerra), Tristan Tzara un poeta y filósofo rumano, prófugo de sus obligaciones militares, decidió fundar el "Cabaret Voltaire". Esta acta de fundación del dadaísmo, explosión nihilista que proponía el rechazo total:
"El sistema DD os hará libres, romped todo. Sois los amos de todo lo que rompáis. Las leyes, las morales, las estéticas se han hecho para que respetéis las cosas frágiles. Lo que es frágil está destinado a ser roto. Probad vuestra fuerza una sola vez: os desafío a que después no continuéis. Lo que no rompáis os romperá, será vuestro amo".
Louis Aragón, poeta francés.
Ese deseo de destrucción de todo to establecido llevó a los dadaístas, para ser coherentes, a rechazarse a sí mismos: la propia destrucción.
Algunos de los partidarios de Dadá, encabezados por André Breton, pensaron que las circunstancias exigían no sólo la anarquía y la destrucción sino también la propuesta; es así que se apartan de Tzara (lo que dio punto final al movimiento dadaista) e inician la aventura surrealista.
La furia Dadá había sido el paso primero e indispensable, pero había llegado a sus límites. Bretón y los surrealistas (es decir: superrealistas) unen la sentencia de Arthur Rimbaud (que junto con Charles Baudelaire, Conde de Lautréamont, Alfred Jarry, Van Gogh y otros artistas del siglo XIX serán reconocidos por los surrealistas como sus "padres"): "hay que cambiar la vida", con aquella de Carlos Marx: "hay que transformar el mundo". Surge así el surrealismo al servicio de la revolución que pretendía recuperar aquello del hombre que la sociedad, sus condicionamientos y represiones le habían hecho ocultar: su más pura esencia, su Yo básico y auténtico.
A través de la recuperación del inconsciente, de los sueños (son los días de Sigmund Freud y los orígenes del psicoanálisis), de dejarle libre el paso a las pasiones y deseos, de la escritura automática (que más tarde cuestionaron como técnica), del humor negro, intentan marchar hacia una sociedad nueva en donde el hombre pueda vivir en plenitud (la utopía surrealista). En este pleno ejercicio de la libertad que significó la actitud surrealista, tres palabras se unen en un sólo significado amor, poesía y libertad.



Características del vanguardismo



Una de las características visibles de las vanguardias es la actitud provocadora. Se publican manifiestos en los que se ataca todo lo producido anteriormente, que se desecha por desfasado, al mismo tiempo que se reivindica lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento.
Surgen diferentes ismos (futurismo, dadaísmo, cubismo, orfismo, constructivismo, ultraísmo etc.), diversas corrientes vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque con denominadores comunes:
La lucha contra las tradiciones, procurando la novedad y la libertad.
El carácter experimental y la rapidez con que se suceden las propuestas unas tras otras.
En la pintura va a ocurrir una huida del arte figurativo en procura del arte abstracto, suprimiendo la pesonificación. Se expresa la agresividad y la violencia violentando las formas y utilizando colores estridentes. Surgen diseños geométricos y la visión simultánea de varias configuraciones de un objeto.
En la literatura, y concretamente en la poesía el texto va a ser realizado a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Rómpese tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos como con la sintaxis alterando por completo con la estructura tradicional de las composiciones (por ejemplo en el Finnegans Wake o en el final del Ulises de James Joyce. Surge el caligrama o poema escrito de modo que forme imágenes pretendiendo así acabar con la tóxica sucesividad del hecho escrito o leído.
El poeta/artista/arquitecto vanguardista es inconformista, ya que el pasado no le sirve, tiene que buscar un arte que responda a esta novedad interna que el hombre está viviendo, apoyándose en la novedad original que se lleva dentro.
Se deben abandonar los temas nuevos, ya que carecen de sustancia y no responden al hombre nuevo.
En algunos movimientos hay una tendencia a hacer plástica en la coloración de las palabras.
En la poesía se juega constantemente con el símbolo.
Las reglas tradicionales de la versificación, necesitan una mayor libertad para expresar adecuadamente su mundo interior.
Reacciona contra el modernismo y los imitadores de los maestros de esta corriente, existe una conciencia social que los lleva a tomar posiciones frente al hombre y su destino.
Nuevos temas, lenguaje poético, revolución formal, desaparición de la anécdota, proposición de temas como el anti-patriotismo.
El punto de vista del narrador es múltiple.
Existe un vínculo estrecho entre al ambiente y los gustos del personaje.
Profundiza en el mundo interior de los personajes, pues se les presenta a través de sus más escondidos estados del alma.
El tiempo cronológico no es de suma importancia, sino el tiempo anímico y se toma en cuenta el aspecto presentacional, pues se limita a sugerir para el lector complete, el autor exige presencia de un lector atento que vaya desentrañando los hechos que se presentan y vaya armando inteligentemente las piezas de la novela de nuestro tiempo.




Características generales del Vanguardismo



Cosmopolitismo: las calles de todas las ciudades forman una red internacional más vital que la red de las academias.
Actitud ante la literatura como juego intrascendente, esteticismo. Abolición de los ornamentos, oscuridad rebuscada. Esquematismo.
Ingenio: ingeniosidad y fantasía frente a la realidad. Aforismos. Culto a la novedad y a la sorpresa.
Sentimientos: deshumanizan el arte obliterado todas las fuentes del sentimentalismo. Destruían el “yo”. Horismo.
Feísmo: desorden, estrafalario, chocante, anti-bello.
Morfología: lengua no comunicativa, el letrismo, la jitanjáfora y caligramas.
Sintaxis: destrucción de la sintaxis. Palabras en libertad. Se tachaban los nexos, las frases medianeras.
Métrica: abandono de los moldes eutróficos, de la rima, de la medida, del ritmo. Prosaísmo.
Temas: exclusión de lo narrativo y anecdótico.
Imaginismo: la metáfora.




Movimientos de Vanguardia en Latinoamérica



En tanto que el romanticismo, el realismo, el naturalismo y el simbolismo llegaron con cierta lentitud al Nuevo Mundo, y hasta tardaron décadas en algunos casos, los movimientos europeos de Vanguardia de los primeros treinta años del siglo xx encontraron un eco casi inmediato en los centros urbanos más desarrollados de Latinoamérica.
El proceso de asimilación y metamorfosis de los modelos comenzó a realizarse en la fuente y por escritores que no solo fueron espectadores de esos movimientos. Estos escritores hispanoamericanos encararon el fenómeno de las Vanguardias con una originalidad en que no faltaba el enfoque paródico o la lectura carnavalesca. Para ellos, el futurismo, el cubismo, el dadaísmo, el expresionismo y, más tarde, el surrealismo fueron menos escuelas cerradas y fiscalizadas por líderes apocalípticos (Marinetti, Tzara, Bretón, por ejemplo) que opciones abiertas al escritor Latinoamericano.
De ahí que las Vanguardias de la vieja Europa llegaran a la América en una versión singular que asumía distintos nombres (ultraísmo, creacionismo, estridentísimo) de polémica inserción en un concepto europeo. Una vez más, América practicaba sistemáticamente la carnavalización cultural.
Para el escritor latinoamericano testigo y, a veces, hasta actor en las Vanguardias europeas la tarea principal era recoger no lo que había de singular en cada uno de aquellos movimientos, sino lo que ellos tenían de búsqueda de una estética de la cultura emergente del siglo. Al margen de sus singularidades el cubismo fragmentaba la sintaxis de la obra de arte; el futurismo y el dadaísmos minaban el concepto mismo de obra poética; el expresionismo insertaba su poesía en el conflicto edípico que desgarraba la piel política de la Europa de la hecatombe de 1914, esas Vanguardias tenían un propósito común: liberar las artes y las letras del peso muerto de las Academias, Liceos, Universidades, Museos y Bibliotecas.
Sobre la ruina de una cultura humanística, eurocéntrica, que reconstruye una utopía cultural grecolatina a partir del Renacimiento, en las Vanguardias del siglo XX se buscaba una libertad que les permitiese el acceso al nuevo mundo creado por la segunda revolución industrial, ya posible en el papel, si no en la fábrica.
Lo que los unía era la Modernidad, concepto que no debe confundirse con el modernismo finisecular dominante en Latinoamérica y España en la transición de un siglo a otro y es el último movimiento del siglo XIX.
El artista de Vanguardia buscaba destruir de una vez por todas las servidumbres con respecto a la representación mimética de la realidad: ese ídolo de la burguesía victoriana que habría de emerger (después del estallido de las Vanguardias) convenientemente disfrazados de arte socialista o academicismo fascista en la horrible época del intervalo entre las dos guerras mundiales. Lo que era común a las Vanguardias era la propuesta de un arte libre en una sociedad libre.
















EL BOOM LATINOAMERICANO

Boom Latinoamericano

El Boom Latinoamericano hace referencia a la literatura hispanoamericana publicada a partir del tercer cuarto del siglo XX que dio difusión en Europa a autores del sur del continente americano. Las novelas del Boom se distinguen por tener una serie de innovaciones técnicas en la narrativa latinoamericana, desarrollando el Realismo mágico y Lo real maravilloso, e introduciendo técnicas vanguardistas de narración. Escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Alejo Carpentier, Julio Cortázar, José Donoso o Carlos Fuentes, son algunos representantes de esta “corriente”. Explosión literaria y editorial de las obras de escritores latinoamericanos en la década de los sesenta.
Características

Realismo mágico

Los maravillados escritos de los Cronistas de Indias y su sentido de estar en otro mundo conquistando tierras que sólo en su fantasía poblada de libros de caballerías podían hallar paralelo se convirtió de hecho en los pueblos hispanoamericanos en una señal de identidad cultural de la que derivó una nueva corriente estética como el Realismo mágico o, según concibe Alejo Carpentier, Lo real maravilloso. La narrativa describe cosas irreales como si fueran reales y cotidianas y las cosas cotidianas como si fuersen irreales; se renueva el lenguaje y las técnicas narrativas y las historias, que pueden estar basadas en sucesos de la vida real, incorporan elementos extraños, fantásticos o legendarios, pueblos mitificados, espacios y lugares fruto de la especulación y personajes que, como pueden existir, también pueden ser irreables o fruto híbrido y mestizo entre lo verdadero, lo imaginario y lo inexistente, que hace difícil separarlos.
Al comparar una novela que fue escrita antes del periodo del Boom, con otra que fue hecha durante esta transición literaria, se repara en que la historia que fue escrita antes del Boom Latinoamericano nos muestra una realidad plana y sombría, una realidad normal y verdadera, una realidad existente, mientras que la novela escrita después del Boom Latinoamericano muestra muchas facetas de un mismo lugar, de un mismo personaje o del tiempo que recrean la realidad, es decir, se rompe todas las barreras entre lo fantástico y lo habitual y convierte esta mezcla en una nueva realidad, que es perfecta para poder dejar que su inspiración fluya, circule y deje salir las mejores ideas.

Alteración cronológica
Muchas novelas que corresponden a la época del Boom latinoamericano, no tienen orden cronológico de los sucesos que ocurren en él, por ejemplo, normalmente una novela comenzaría en aquel momento en que los protagonistas se conocen, y terminaría cuando después de muchos problemas y ajetreos, se casan; en este tipo de novelas no, puede empezar cuando contrajeron matrimonio y terminar, cuando la novia, después de enterarse de la infidelidad de su prometido con su mejor amiga, intenta suicidarse y él la salva, con lo cual ella quedó nuevamente enamorada de él y acondicionan todo para el día de su matrimonio.
Origen
No se sabe con detalle cómo fue el origen de esta corriente. Muchos dicen que surge como una caricaturización de la realidad. Pero otros afirman que el escritor busca manifestar su punto de vista de la realidad.
También se dice que surgió por la misma necesidad de los escritores de mostrar algo innovador, algo que rompiera con todas las facetas, algo que le dejara crear su propio estilo, algo que le permitiera liberar y dar rienda suelta a su imaginación, alguna cosa que invitara a los lectores a retomar el gusto por la literatura, ya que ellos estaban buscando algún libro con el que se sintieran apoyados y comprendidos, que mostrara a los demás que las injusticias de las cuales él se quejaba eran reales y que otra persona también se dio cuenta y lo estaba expresando en ese libro.

Consecuencias

Esta transformación contribuyó, de igual forma a desarrollar la originalidad y la creatividad de los escritores, ya que la invariabilidad de las narraciones de esa época, y las rígidas reglas que estaban establecidas, habían hecho dormir muy profundamente a la imaginación, y las historias huecas y sin sentido. El fenómeno del Boom explota en España (aunque nace en latinoamerica) y arrastra consigo a nombres de escritores anteriores a esta explosión que a partir de este momento empiezan a tomar relevancia, como es el caso de Jorge Luis Borges -para muchos el nombre nuclear de la literatura latinoamericana-, Juan Rulfo,Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias. Además, se establece otro momento que nace después del boom, que ha sido llamado el "posboom", en el cual resuenan los nombres de Isabel Allende, Tomás Eloy Martínez, Laura Esquivel, Luis Sepúlveda.
Cronología de algunas obras del Boom

1963 La ciudad y los perros Mario Vargas Llosa (Perú, 1936); Rayuela Julio Cortázar (Argentina, 1914–84)
1967 Nobel a Miguel Angel Asturias; Cien años de soledad Gabriel García Márquez (Colombia, 1928); Dona Flor e seus dois maridos Jorge Amado (Brazil, 1912–2001); Morirás lejos José Emilio Pacheco (Mexico, 1939)
1969 Hasta no verte Jesús mío Elena Poniatowska (México, 1932)
1970 "El obsceno pájaro de la noche" Jose Donoso (Chile, 1924-96)
1980 Respiración artificial Ricardo Piglia (Argentina, 1941); La biografía difusa de Sombra Castañeda Marcio Veloz Maggiolo (República Dominicana, 1936)
1981 La guerra del fin del mundo Mario Vargas Llosa; En breve cárcel Sylvia Molloy (Argentina, 1938); Las genealogías Margo Glantz (México, 1930)
1982 La casa de los espíritus Isabel Allende (Chile, 1942); premio Nóbel a Gabriel García Márquez.
1983 Los perros del paraíso Abel Posse (Argentina, 1939); Cola de lagartija Luisa Valenzuela (Argentina, 1938)
1983 Lumpérica Diamela Eltit (Chile, 1949)
1984 A república dos sonhos Nélida Piñón (Brasil 1936); La nave de los locos Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1940)
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Boom_Latinoamericano"

ESCRITOTORES PERTENECIENTES AL BOOM

Autores específicamente en el "boom", busca los libros que estén entre 1962 y 1975

Gabriel García Márquez (Colombia, 1927)
-El coronel no tiene quien le escriba (1958)
-Cien años de soledad (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967. Premio Rómulo Gallegos 1972
-Crónica de una muerte anunciada (1981)
-El amor en los tiempos del cólera (1985).Vargas Llosa lo llamó en un célebre artículo el "Amadís de América"
Mario Vargas Llosa (Perú, 1936)
-La ciudad y los perros (España, Seix Barral, 1963. Premio de la crítica española 1963 y Biblioteca Breve 1962)
-La Casa Verde (España, Seix Barral, 1965. Premio de la crítica española 1966, Premio Rómulo Gallegos 1967, Premio Nacional de Novela del Perú 1966)
-Conversación en La Catedral (España, Seix Barral, 1969)-La guerra del fin del mundo (España, Seix Barral, 1981. Premio Ritz Hemingway)
-La Fiesta del Chivo (España, Alfaguara, 2000)*García Márquez lo ha llamado alguna vez "el último caballero andante de la literatura". Otros críticos lo llaman "el último de los grandes novelistas del siglo XIX", "el arquitecto de la narrativa urbana", etc.
Carlos Fuentes (Panamá, 1929)-
-Aura (México, Era, 1962 -novela corta)
-La muerte de Artemio Cruz (México, Fondo de Cultura Económica, 1962)-Cambio de piel (Seix Barral, 1967, Premio Biblioteca Breve de ese mismo año)
-Terra nostra (1975, Premio Rómulo Gallegos 1977)
*Fuentes nació en Panamá pero es un escritor mexicano, tengo entendido que tiene la nacionalidad mexicana y sobre todo todas (o gran parte) de sus novelas son de ambiente y personajes mexicanos. Es como Isabel Allende, que nació en Perú pero es una escritora chilena ¿no?
Julio Cortázar (Argentina, 1914)-Los premios (1961)
-Rayuela (Editorial Sudamericana, 1963)-62: modelo para armar (1968)-Libro de Manuel (1973)*Rayuela es su novela más apreciada y famosa, destaca de igual forma por sus cuentos.
Guillermo Cabrera Infante (Cuba, 1929)
-Tres tristes tigres (1967, Premio Biblioteca Breve 1964, fue prohibida y en su 1era edición censurada por la dictadura franquista)
-La Habana para un Infante Difunto (1967)
José Donoso (Chile, 1924 - ídem, 1996)
-El obsceno pájaro de la noche (1970)
*Además, tiene un libro testimonio imprescindible para conocer el "boom" desde dentro (que yo lamentablemente no tengo:
-"Historia personal del «boom»" (1972, ampliada en su edición Alfaguara)
Ernesto Sábato (Argentina, 1901)
-El túnel (1944)
-Sobre héroes y tumbas (Seix Barral, 1962)
-Abaddón, el exterminador (Seix Barral, 1974)
* "Sobre héroes y tumbas" es considerada la mejor.
Manuel Puig (Argentina, 1932 - ídem, 1990)
-Boquitas pintadas
-La traición de Rita Hayworth
-El beso de la mujer araña
Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909 - ídem, 1994)
-La vida breve (1950)
-El astillero (1961)
-Juntacadáveres (1964)
Augusto Roa Bastos (Paraguay, 1917)
-Yo, el Supremo (1975)
Alejo Carpentier (Cuba, 1904 - ídem, 1980)
-El reino de este mundo (1949)
-El siglo de las luces (1962)
José Lezama Lima (Cuba, 1912 - ídem, 1976)
-Paradiso (1966)Alfredo Bryce Echenique (Perú, 1940)
-Un mundo para Julius (1970)
*Aunque Bryce siempre se ha considerado un discípulo del "boom". La crítica también lo considera un escritor post-boom pero lo menciono aquí de todas maneras.
EL REALISMO MÁGICO

El realismo mágico es la respuesta latinoamericana a la literatura de mediados del siglo XX. Entre sus principales exponentes están el guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el colombiano Gabriel García Márquez, ambos galardonados con el Premio Nóbel de Literatura, aunque muchos aclaman como padre del realismo mágico a Arturo Uslar Pietri, y a Juan Rulfo. Jorge Luis Borges también ha sido relacionado al realismo mágico pero su negación absoluta del realismo como género o mera posibilidad literaria lo pone contra este movimiento. Alejo Carpentier, de Cuba, en su prólogo al Reino de este mundo, define su escritura inventando el concepto de "real maravilloso", que a pesar de sus semejanzas con el realismo mágico de Gabriel García Márquez, no se tiene que asimilar con él. El Realismo Mágico se desarrolló muy fuertemente en las décadas del ´60 y ´70, producto de las discrepancias entre dos visiones que convivían en Hispanoamérica en ese momento: la cultura de la tecnología y la cultura de la superstición. Además surgió como modo de reaccionar mediante la palabra a los regímenes dictatoriales de la época. El realismo maravilloso se define como la preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad. Una de las obras más representativas de este estilo es Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
El realismo mágico comparte ciertas características con el realismo épico, como la pretensión de dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal, a diferencia de la actitud nihilista asumida originalmente por las vanguardias como el surrealismo.
Una vez Gabriel García Márquez dijo: “Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía. Pero necesitaba un tono inocente, que por su prestigio volviera verosímiles las cosas que menos lo parecían, y que lo hiciera sin perturbar la unidad del relato. También el lenguaje era una dificultad de fondo, pues la verdad no parece verdad simplemente porque lo sea, sino por la forma en que se diga.”

Aspectos destacables del Realismo mágico

Los siguientes elementos están presentes en muchas novelas del realismo mágico, pero no necesariamente todos se presentan en las novelas y también otras obras pertenecientes a otros géneros pueden presentar una que otra característica similar
Contenido de elementos mágicos/fantásticos, percibidos por los personajes como parte de la "normalidad".
Elementos mágicos tal vez intuitivos, pero nunca explicados.
Presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad.
El tiempo es percibido como cíclico, no como lineal, según tradiciones disociadas de la racionalidad moderna.
Se distorsiona el tiempo, para que el presente se repita o se parezca al pasado.
Transformación de lo común y cotidiano en una vivencia que incluye experiencias "sobrenaturales" o "fantásticas".
Preocupación estilística, partícipe de una visión "estética" de la vida que no excluye la experiencia de lo real
La novela "Cien años de soledad" es un gran ejemplo para el realismo mágico.

Características del Realismo mágico

Espacio
Mínimo y vital
Dinamiza y activa el contenido de las acciones
Atmósfera interiorizada- hoy
También posibilita observar las figuras gramaticales de esa época
Personajes
Los personajes presentes en las obras de esta corriente de vanguardia, suelen tener viajes no de tipo físicos como los que sufren los personajes de las obras criollistas para dar un ejemplo, sino que estos cambian de espacios y tiempos desde sus pensamientos y estados oníricos.

COMENTARIOS DE LOS ESTUDIANTES

MODERNIDAD


MODERNIDAD Y TRADICIÓN EN EL PENSAMIENTO LATINOAMERICANO EN LOS SIGLOS XIX y XX.
Hugo Cancino
Aalborg Universitet

I. Introducción
El presente trabajo es un eslabón preliminar de un proyecto de larga duración que hemos emprendido sobre la problemática de la Modernidad y la Tradición en el pensamiento latinoamericano contemporáneo. En esta tarea de vastos y ambiciosos alcances nos proponemos releer textos centrales de nuestros pensadores a partir de la perspectiva de la Modernidad y de la Tradición, dicotomía que ha sido uno de los ejes articuladores del discurso intelectual, desde el período de contrucción de los estados nacionales, y de los imaginarios e identidades nacionales desde mediados del siglo XIX. Esta contribución constituye sólo un punteo general, a modo de ensayo de las problemáticas y los tópicos que vamos a abordar en nuestro proyecto. La "Modernidad" en nuestra América ha sido uno de los ejes de la reflexión de la Red Internacional de Historiadores Latinoamericanistas de las Ideas, de la Cultura y de los Intelectuales que contribuimos a fundar 1996 . Nuestros encuentros en los congresos y simposios internacionales latinoamericanistas han colocado siempre en el marco del debate el rol de los intelectuales "modernos", y de las articulaciones complejas de sus discursos con la matriz discursiva europea, la cual no puede reducirse a una mera reproducción imitativa de los discursos europeos, sino que a una relectura y por cierto una recreación de ellos, a partir de la tradición, es decir el universo significativo de nuestra América. Sin embargo, en nuestros debates y en muchos ensayos que trabajan la problemática de de la Modernidad, el polo antagónico de este discurso, la "Tradición" aparece oculta, no expresada, desdibujada, como un 1
supuesto que no requiere una teorización1. La "Tradición" es leida en esta perspectiva como la negatividad de la "Modernidad". En este ensayo, pretendemos otorgarle a la "Tradición" un status de relevancia no sólo como un discurso, sino, como códigos, valores, símbolos y signos que forman parte de la actividad, de las práxis de nuestra cultura.
1.1. La Modernidad
La "Modernidad" puede conceptualizarse como el movimiento filosófico que irrumpió en la Francia prerevolucionaria en el siglo XVIII y que bajo la denominación de "Iluminismo" situó la crítica del antiguo régimen, es decir, la tradición católica, feudal y monárquica en el centro de su discurso, postulando el rol central de la razón y de la ciencia para analizar los fenómenos físicos, naturales y sociales2. La razón fue conceptualizada como instrumento para trasformar el mundo, vencer a las fuerzas de la tradición, supuestamente culpables de la "ignorancia", las superticiones y los pre-juicios y extender la "luz", la "razón" y la ciencia a toda la Humanidad3. Las matrices o los antecedentes remotos de este movimiento intelectual pueden rastrerse en el Renacimiento y en la Reforma protestante que situaron el hombre y al individuo en el centro, como actor, como lector e intérprete, como productor de significados, como sujeto autónomo. La rebelión en contra de las verdades establecidas, reveladas e institucionalizadas, es parte insustituible del movimiento Ilustrado, es decir de la Modernidad naciente, de ahí su carácter radical, subversivo y revolucionario4. El pensamiento ilustrado, se constituye en la matríz, en el referente de todas las utopias y paradigmas sociales de los tiempos contemporáneos que se abren convencionalmente con la Revolución francesa. Del liberalismo que exalta los Derechos y libertades ciudadanas frente al poder del Estado despótico que construye el concepto de "sociedad civil", como una esfera asociativa plural, libre y autónoma frente al Estado y como la organización consciente de los ciudadanos, deliberante y crítica frente a poder del soberano o al Poder, en sus intentos de expropiar al pueblo a la sociedad política del su autonomía, derechos y fueros5. En el liberalismo radical 1
. Tal vez hay aquí una concepción teleológica de la historia en una versión secularizada, que percibe la Modernidad como el comienzo de una nueva era donde los hombres se han liberado de las necesidades, gracias al triunfo de la razon instrumental. Kant postuló la construcción de un orden internacional regulado por reglas racionales para el establecimiento de la "paz eterna". El discurso de la Modernidad asumió un carácter universalista al conceptualizar al mundo como "Humanidad", como fraternidad de todos los hombres, más allá de sus identidades étnico-culturales, o creencias religiosas. Todos ellos mediante el uso de la razón podían transformar sus mundos, "civilizar" es decir hacer habitables los espacios "salvajes", edificar sociedades civiles, contornos organizados, racionalmente y alcanzar la felicidad. En definiva derribar los muros, las fronteras, hacer de este movimiento de ideas y de mentalidades un curso universal. Desde su gestación la Modernidad fue un movimiento hacia la universalidad. El proyecto marxista de una sociedad justa y comunitaría, a escala global, creando la hermandad de los productores directos, luchando contra el capitalismo internacional, fue generada en la matriz de la Modernidad. Tanto el proyecto de la burguesía revolucionaria como el proyecto socialista se fundaron en la misma concepción de la razón instrumental, y una fé mesiánica en el triunfo de las fuerzas racionales en se encuentran los primeros antecedentes de una crítica al poder totalitario. La "Modernidad", surge consecuencialmene articulada con la idea de cambio, de revolución, de "progreso". Ello no implica, que el Movimiento no registrara distintos cursos tendenciales, algunos orientados a la reforma de la tradición y no a la ruptura radical con el pasado. Sin embargo, en el eje del movimiento está la idea fuerza de cambio cultural y social. La idea que ningún discurso, institución o sistema de valores establecidos es eterno, e inamovible. La idea de "cambio" histórico, o de "progreso" indefinido está inscrito en las ideas fuerzas del movimiento6. El postulado que atribuye a la razón a la ciencia y a la tecnología, la función de contruir un orden político y social y un Estado racional7 que permitiría a los hombres alcanzar la felicidad, la plenitud humana, en la tierra, en un incesante movimiento de "mejoramiento e innovación incesante"89101
contra del antiguo orden conservador. La Modernidad trajo consigo el fenómeno que Max Weber denominara como el "desencantamiento del mundo", en el cual los fenómenos naturales y sociales son explicados a través de una causalidas objetiva, que tiende a establecer leyes, regularidades y tendencias de desarrollo, en vez de atribuir su génesis a la intervención de fuerzas mágicas. Las instituciones ya no se fundan en una legitimidad sacrada. Dios y la Iglesia se dejan fuera de la esfera pública. La esfera religión es concebida como espacio privado en este proceso de secularización y racionalización. 1112
1.2.- La Tradición.
Como lo hemos indicado con antelación, el concepto de Tradición insurge generalmente, en los trabajos acerca de la Modernidad, insuficientemente perfilado, él aparece más bien como el polo negativo del binomio Modernidad-Tradición13. En la definición implícita en este discurso, se puede colegir que la Tradición es la antítesis de la Modernidad, es decir su negatividad pura14. En esta comprensión, la Tradición es definida como inmovilismo, ignorancia, prejucio, superstición, reproducción de los sistemas de valores, de las lenguas, mentalidades y actitudes de pasado remoto. Este universo que estaría regulado por reglas y prácticas inalterables no habría estado regido por la razón, sino que los sentimientos, y los prejuicios, lo irracional, la mágia. La tradición sería como la pre-historia de los pueblos y sociedades. La Modernidad sería el signo del comienzo de la Historia, entendida ésta como un proceso orientado por la razón instrumental. Una Historia, cuyas supuestas "leyes", regularidades y claves podían ser develadas por la ciencia15. Una historia secular y no una historia sagrada.. En la Tradicionalidad, las creencias religiosas o actitudes mágicas le habría impedido a los hombres comprender su propia práxis, darle un sentido a sus vidas. En definitiva, la "Tradición" o el estadio de la Tradición seria para los modernizadores, la "Oscuridad", la ausencia de la "luz" del conocimiento impuesta por las clases dominantes para rutinizar su dominación. Hans-Georg Gadamer ha 1
contribuido significativamente en sus trabajos a un re-examen de la Tradición y una crítica profunda de la visión negativa de ésta que emana de la filosofía del Movimiento Ilustrado16. Esa conceptualización que separa abruptamente Modernidad y Tradición, que niega la idea de un "continum" ha signado el pensamiento moderno post-ilustración, y las Ciencias Humanas y Sociales17. Gadamer nos propone una revalorización de la Tradición, un retorno a las matrices de la cultura, a los orígenes18. Así como una persona no puede renunciar a su historia, porque ella parte sustantiva de su ser, del mismo modo un pueblo, una cultura no puede renunciar a su pasado. El pasado es parte integrante de su cultura. La tradición es esta comprensión debe entenderse como un horizonte histórico y existencial, como un punto de partida para cualquiera lectura y práxis. La tradición es un universo plural, con contenidos diversos, con sus contradicciones y conflictos. El problema sería a cual vertiente de la tradición cultural hay que referirse. Tradición y tradicionalismo son dos conceptos diferentes. La tradición es un antecedente necesario para proyectarse hacia la Modernidad, para repensar la Modernidad, en un universo cultural, significativo y simbólico que proviene del pasado y dirimir qué vertientes, sistemas de valores, de ese pasado deben formar parte de una nueva cultura. El "Tradicionalismo" por el contrario es una lectura fundamentalista de la tradición, donde se busca la " verdad" de la vida en la palabra revelada. Es la reproducción acrítica de los paradigmas, códigos y valores del pasado. En esta posición no hay diálogo con la Modernidad, sino rechazo total. Tradicionalismo y Modernidad serían conceptos polares y en consecuencia exluyentes.
II.- La recepción del discurso de la Modernidad en América Latina en el siglo XIX. La contrucción del Estado Nacional, de las identidades e imaginarios nacionales.
La primera generación de intelectuales post-coloniales y las élites políticas y militares afrontaron la tarea de diseñar la nación, construir el universo símbólico de la nación, definir las identidades culturales19. Las élites criollas que asumieron el liderazgo de 1
los movimientos de emancipación de la madre Patria, habían sido socializadas en las normas, códigos y sistemas de valores occidentales. La tradición hispánica jurídica, religiosa, y la cultura política de esa vertiente fue imbricada con los contenidos de la filosofía de la Ilustración a finales del siglo XVIII. Una extraña combinación de ideales liberales, racionalistas, y los conceptos centrales de esa tradición se articularon con la tradición hispánica, especialmente con la filosofía neo-tomistica20. En este espacio ideológico, no hubo ningún componente referencia o alusión a la tradición cultural indígena. Los pueblos indígenas fueron imaginados como parte de un pasado remoto y heroíco, en la gestación idealizadada de la nacionalidad21. De esta matriz, no fueron extraidos ningún paradigma para construir a los nuevos estados. Al asumir las élites la Modernidad europea, cómo el único modelo válido para construir el Estado, el sistema político, la cultura, para ser parte de las naciones "civilizadas" siempre en camino hacia el "progreso", los pueblos índigenas fueron considerados como representantes de los espacios "salvajes"22. La civilización o más bien el proceso civilizatorio debía ser introducido, irradiado a través del sistema educaciónal y mediante el uso de la coacción directa. La denominada "pacificación de la Araucanía" en Chile y la "conquista del desierto" en Argentina, son ejemplos elocuentes de los procesos de erradicación de la tradicionalidad indígena y de los métodos de imposición del proyecto de modernización desde arriba de las élites del poder. Los ajustes de cuentas con la Iglesia católica, especialmente con su institucionalidad que había estado integrada al sistema de dominación colonial, son también esfuerzos por erradicar ideológica y materialmente el pasado colonial23. La Tradición es entendida como pasado hispánico y la Tradición cultural de los pueblos autóctonos24. Ambas dimensiones de la tradición son negadas y refutadas. La verdadera historia comenzaba con la construcción del Estado nacional y la "invención" de la Nación. El discurso religioso es percibido como "prejuicios", supersticiones productos de la falta de difusión del método científico. Los pueblos indígenas son entendidos como expresiones o remanentes de la "barbarie"25. El proyecto de la Modernidad de las élites es un proyecto civilizador construido a partir del paradigma de la civilización 1
occidental. Su método es autoritario, es decir es una Modernidad introducida y organizada desde arriba, desde el Poder, utilizando para ello tanto los aparatos ideólogicos de Estado, como el sistema escolar hasta la la compulsión y la guerra, la violencia directa, para erradicar a las resistencias de los pueblos "salvajes". La secularización del Estado, de las instituciones educacionales y de la organización de la familia, es un paso importante de los procesos hacía la Modernidad. La adhesión de las élites al ideario positivista de August Comte desde mediados del siglo XIX en muchos países latinoamericanos, demuestra los esfuerzos de estos grupos de encontrar un paradigma que les proporcionara una visión de la historia, un proyecto de sociedad y un sistema de valores que sustituyera la concepción del mundo católico. El positivismo no funcionó en este contexto como un programa, sino como una fé, una crencia en el poder de la razón y de la ciencia. ¿Cómo leyeron los pensadores latinoamericanos del período a los autores europeos de la Modernidad? Se ha sostenido que las élites imitaron servilmente los discursos jurídicos, políticos y filosóficos de la Europa de la Modernidad, y que no hubo en ellos ningún esfuerzo de adaptar sus discursos a la "realidad" latinoamericana o de contextualizarlo en ella. Esta aserción es relativamente cierta. Los intelectuales leyeron a los clásicos de la Modernidad insertos en su tradición cultural. No existe la lectura a partir de un vacio cultural, de una "tabula rasa" epistemológica. Toda lectura, supone una interpretación y una recreación de un texto a partir del contexto histórico-cultural y existencial del sujeto que lee. Ello explica que la Modernidad del siglo XIX y gran parte del siglo XX en América Latina, nunca llegó a realizarse. Fue una Modernidad incompleta, que asumió las adquisiciones tecnológicas, los avances científicos, que mostró la fascinación de las élites latinoamericanas por el progreso científico-tecnológico europeo, pero que no incorporó asumió, los valores, cultura política, en definitiva la democracia y el pluralismo de la Modernidad occidental. En la certera expresión de Jorge Larraín fue ésta una "Modernidad oligárquica" y en consecuencia excluyente26272829303132. Los sectores populares y subalternos quedaron afuera del Estado y de la naciente sociedad civil. Un común denominador del discurso y la praxis de la 1
primera generación de pensadores latinoamericanos fue el rechazo en bloque a la cultura hispánica y a la tradición indígena. Los paradigmas de la Modernidad y el progreso debían buscarse en los países más avanzados de Europa occidental: Francia e Inglaterra. América Latina debía erradicar radicalmente ambas herencias para conquistar un sitio en las naciones "civilizadas". Esta formulación se localiza en los escritos de Lastarria, Sarmiento y Alberdi y muchos otros pensadores latinoamericanos. En esta relación, ellos no percibieron ninguna forma de conciliación de la dicotomía Tradición y Modernidad. El trayecto hacia el "progreso" y su asunción suponía desmontar las mentalidades, los valores, y las creencias de la Tradición. Tal vez fue el cubano José Martí, el primer pensador que aceptando los logros tecnológicos y científicos de la Modernidad y su cultura democrática, percibiera junto con ello el sentido de la cultura y tradición latinoamericana, como un universo significativo, que no podía ser negado, por ser parte constitutiva, eje de la identidad latinoamericana. La Modernidad debía ser bienvenida y asumida, pero ella debía ser leida, interpretada a partir de las matrices culturales de Nuestra América. Martí que conoció por dentro la Modernidad norteamericana, durante sus años de exilio admiró los logros de esa cultura, pero criticó el pragmatismo, el individualismo extremo de esa modernidad, y la deshumanización y enajenación introducida por el industrialismo. Martí, nos parece, el primer pensador latinoamericano, que valoró las dimensiones positivas de la Tradición latinoamericana, a la vez que repudió y críticó los elementos despóticos y autoritarios de la cultura política latinoamericana. 33343536373839
III. América Latina entre la Tradición y la Modernidad en el Siglo XX.
Simultaneamente con la fascinación de las élites intelectuales por la Modernidad en sus dimensiones tecnológicas y cientifistas, irrumpe en círculos literarios un desencanto manifiesto por los aspectos pragmáticos y materialistas de la Modernidad en su versión norteamericana. La pujanza y el espíritu pionero de la Modernidad en 1
los EEUU había despertado la admiración de la élites. Algunos, por ejemplo, Francisco Bilbao, conceptulizaron la experiencia norteamericana como la realización plena de los tiempos modernos40. La velocidad, la pujanza de la vida, la búsqueda incesante de nuevos derroteros fueron percibidos como expresiones dignas de emularse en Nuestra América. La conquista de Texas y los territorios del norte de México, por los EEU la doctrina Monroe, y del "destino manifiesto", fueron generando una creciente desconfianza hacia la política exterior norteamericana con respecto a Latin America. La política del "Big Stick" implementada por la administración de Theodore Rooselvet, que condujo a sucesivas ocupaciones norteamericanas de países del Caribe y Central América41, acentuaron el distanciamiento de las élites latinoamericanas del paradigma de Modernidad norteamericana. En la corriente literaria "modernista"42, cuyos representantes más destacados fueron el poeta nicaragüense Rubén Dario43 y los pensadores José Enrique Rodó y José Vasconcelos44, se pueden encontrar los primeras formulaciones de una critica al "imperialismo" norteamericano, a su forma de modernidad y a la vez la asunción por parte de ellos, de un segmento de la Tradición Latinoamericana, la Hispanidad y la Latinidad45. Ellos reivindicaron la matriz hispánica, los valores de esta tradición, el espiritualismo de ella y los confrontan con una supuesta concepción pragmática de la vida, unos valores materialistas que se contraponen dilemática y drásticamente con la civilización latinoamericana.
3.2.- En el discurso marxista inspirado en la revolución rusa y subordinados a los dictados de la III Internacional no hay, a excepción de José Carlos Mariátegui, cuyo pensamiento analizaremos más adelante, ninguna valoración positiva de la tradición cultural latinoamericana46. El proyecto reformista o revolucionario acuñado en esta matrix ideólogica es en definitiva un proyecto de Modernidad, que suponía romper, destruir las bases tradicionales de la sociedad, como condición para el triunfo de la revolución socialista, que instauraria en el poder la racionalidad del sujeto revolucionario modernizador el proletariado. Tanto en la versión stalinista de la 1
revolución: "la revolución por etapas" o en la tesis de la "revolución permanente" propuesta por León Trostky, participan del mismo rechazo y desdén a las culturas pre-modernas representada por los pueblos autótoctonos de Nuestra América47. El pasado hispánico y el discurso y las prácticas religiosas son percibidas como rémoras, enajenación de las masas del pensamiento y método científico expesado por el marxismo leninismo, como "ideologías" propias del mundo "feudal" o semi-feudal que la Modernidad proletaría debe abatir. No se registrarán cambios sustantivos con respecto a esta problemática en el discurso y práctica de los partidos comunistas a lo largo del siglo XX, los que fueron incapaces de leer y de interpetar la compleja realidad étnica y cultural de América Latina.
El pensamiento de José Carlos Mariátegui es tal véz la única excepción en el marxismo latinoamericano, de un proyecto de releer y valorar la tradición latinoamericana48, en especial, las culturas indígenas como un presupuesto para pensar y elaborar un paradigma de revolución para América Latina49. Mariátegui valora al interior de esa tradición, las instituciones y el espíritu comunitario de los pueblos andinos50. Parodiando al escritor italiano Mario Missiroli, Mariátegui asevera que la "revolución ya está contenida en la tradición. Fuera de la tradición no está sino la la utopía"51. Sin embargo, no se trata, en la perspectiva de Mariátegui de respetar y de venerar cualquiera tradición; Para él, se trata de que seleccionar "cuál tradición o cuales" deben incorporarse a un proyecto revolucionario, que conjuge la tradición y la modernidad52. Mariátegui nos propone elaborar una teoría de la tradición e impugnar a los "tradicionalistas", que conciben el pasado como "fetiche" como reproducción cultual del pasado53. Mariátegui reconoce que la Modernidad es una parte de la cultura latinoamericana y que el proceso de la conquista y de la colonización nos arrojó en los circuitos de la civilización occidental, y que consecuencialmente ella está incorporada en nuestros lenguajes jurídicos, políticos y estéticos54. Para él no es posible excluirse de este proceso que está universalizado ni de la ciencia y tecnología occidental55. 1
3.4.- En el proyecto originario del movimiento Aprista, elaborado por Haya de la Torre en la década de los veinte, se intentó una lectura del Marxismo, a partir del horizonte histórico-cultural latinoamericano, formulándose la idea de articular las vertientes de la cultura indígena con las adquisiones de la Modernidad Europea, principalmente en su dimensión científica-tecnológica56. Segun el APRA en el Incanato se localiza una energía histórica, una tradición, que no puede ser desestimada para América Latina a la hora de construir una alternativa de cambio para América Latina57. En el discurso ideológico de los movimientos populistas58, por ejemplo en el Peronismo, la dimensión de la Tradicionalidad y de la Modernidad se articulan59. El discurso populista interpela a vastos sectores sociales en nombre de la nación amenazada por el imperialismo aliada a la oligarquía local, para constituir los llamados movimiento de masas "nacionales" y "populares"60. Sin embargo, los proyecto populistas fueron proyectos incompletos de Modernidad y de Modernización. A este respecto, se puede mencionar el proyecto de sustitución de importaciones. La tradición sociológica marxista y de la Teoría de la Dependencia ha desestimado en sus análisis destacar los rasgos tradicionales de todo populismo, al sobrevalorar su proyecto desarrollista modernizante61. Otro componente "no moderno", es decir "tradicional", es la la forma "personalista" y "carismática" que presenta el liderazgo de los movimientos populistas. En consecuencia, el discurso pupulista es un discurso hibrído, que rescata, la tradición, que es usada como un elemento decisivo de su movilización para realizar un proyecto de modernización en la esfera económica..
En el pensamiento de la CEPAL, antecedente de la Escuela de la Dependencia, se configuró un modelo de desarrollo hacia adentro, que paradojalmente no contemplaba una reflexión sobre la tradición62. El modelo se orientaba a la construcción de una Modernidad reclusa a los impulsos, y a la articulación cultural con los centros metropolitanos de la Modernidad. Se enfantizaba en este paradigma 1
el impulso hacía un proceso la sustitución de importaciones, que traería consigo la urbanización e industrialización, los cuales traerían consigo un proceso de secularización y racionalización del Estado, el reino de la razón instrumental, y los beneficios de la tecnología63. En este relación, el pasado, en sus diversas y complejas estructuras mentales y culturales, es inteligido dentro de esta visión economicista de la historia y el desarrollo social como un obstáculo para el "desarrollo" de la Modernidad, más que un aporte para un modelo de desarrollo que se fundara partir de la realidad latinoamericana. En los planteamientos de la escuela dependista, se radicaliza el modelo de la CEPAL, al formular la contradicción centro-períferia, metropoli -satélite, como una contradicción que sólo se resuelve con con una ruptura drástica con la metropolí, para construir una sociedad socialista "independiente) del mercado capitalista mundial64. Este paradigma, inspirado en una relectura lectura del imperialismo de Lenin, a pesar de estar impregnada de un discurso Tercer mundista, no percibe la tradición latinoamericana, por ejemplo. las culturas indígenas. La ruptura con la modernidad metropolitana, para construir una modernidad auto centrada, desestima la tradición como un obstáculo hacia la construcción de la Modernidad socialista.
El discurso originario de la Revolución Cubana, se inscribió en una lectura e invocación de la Tradición nacional , representada por el pensamiento de José Martí, y por las luchas populares de la revolución de 193365. El pensamiento político-ideólogico del Movimiento "26 de Julio" apeló a la vertiente del latinoamericanismo y a la tradición nacional y popular, de este modo pudo interpelar a vastos sujetos sociales66. La conversión de la revolución en revolución socialista y la adscripción de la élite al discurso marxista-leninista modificó drasticamente la relación del discurso de la revolución con su tradición nacional. Martí continuó siendo una referencia retórica del discurso revolucionario, pero el eje de articulación del discurso paso a ser la versión canonizada del discurso marxista67. A partir de este paradigma, el proceso revolucionario se proyectó como una modernización autoritaria, burocrática y 1
articulada con una estilo caudillista de liderazgo político68. Este ultimo rasgo era lo único que se reivindicaba de la tradición: la cultura política despótica de raíz hispánica.
En el pensamiento latinoamericano contemporáneo del siglo XX se pueden localizar dos corrientes ideológicas polarizadas que encuentran su eje de identificación en el rechazo en bloque a la Modernidad: el "Hispanismo"69 y el "Indianismo"70. Para el Hispanismo, la matriz de la cultura de Hispanoamérica y por lo tanto su eje identitario, yace en la tradición creada a partir de la conquista y colonización de América Latina71. El catolicismo es concebido como una doctrina inmutable, un sistema de valores y una concepción del mundo y de organización de la sociedad, es el eje de la tradición. La filosofía de la Ilustración, la influencia de la Revolución Francesa, es decir, la matriz de la Modernidad, nos habrian apartado de esta tradición fundacional de nuestra cultura. La Modernidad sería un fenómeno ajeno al ser latinoamericano. En el Movimiento indianista que irrumpió en la década de los 80, el eje de la tradición lo constituye el legado cultural de las altas culturas andinas y mesoamericanas72. En ellas se encontraría una concepción del mundo, una filosofía de la vida, un sistema de valores, y un estilo de vida comunitario que representaría el antagonismo, con la civilización occidental, con su sus valores individualistas, con su fetichitización de la tecnología y la ciencia. No habría, para los indianistas, otra via para salir de la Modernidad, que el retorno a las culturas vernáculas.
La crisis del Estado populista y del paradigma socialista, trágicamente precipitada en el Cono Sur de América Latina, con sangriento golpe militar en Chile en septiembre de 1973, que clusuró la Via Chilena al Socialismo, abrió dramaticamente la era de los experimentos neo-liberales en la región. El pensamiento neoliberal se encarnó en la práxis de los sistemas autoritarios, postulándose como el único modelo de desarrollo viable para superar la crisis del Estado populista. En el discurso neo-liberal se hipostasia el rol del mercado, como el único dispositivo que puede generar desarrollo 1
y bienestar73. Este discurso lleva a su consumación la visión utópica del proyecto del discurso de la Ilustración de crear un sociedad féliz, sin conflictos, sobre la base de la observancia de los principios de la razón y de la ciencia. En esta perspectiva discursiva, la tradición no existe o es una categoría o una época, que debe negarse. La Historia comienzaría con la era Neo-liberal. No hay desarrollo ni salvación, sino en el mercado libre, que crearía un mundo de consumidores satisfechos. Los pueblos indígenas y los enclaves tradicionales se disolverían paulatinamente al integrarse en la corriente de la Modernidad.
Conclusiones
Desde la recepción de los discursos de la Modernidad a mediados del siglo XIX, los pensadores latinoamericanos fascinados por los paradigmas ideológicos, institucionales, políticos, estéticos, etc. de la Modernidad Europea han rechazado, salvo muy pocas excepciones, a la tradición latinoamericana en sus plurales expresiones. Este rechazo, ha sido una renuncia de las elites ha situar su reflexión, práxis y discursos en el horizonte de la historia de sus pueblos, en el universo plasmado por la fusión de culturas, que desde la colonización hispánica fue creando una cultura mestiza, aunque las culturas aborígenes sobrevivieron en esclaves de resistencia a la represión de los estados nacionales. Los procesos de modernización que crearon un paisaje urbano y que organizaron el paisaje, la producción y la cultura en casi un movimiento sincrónico, de adaptación de los modelos europeos, no lograron consumar la Modernidad en sus dimensiones políticas: la creación de sistemas democráticos, el fortalecimiento o creación de sociedades civiles que limitaran el ejercicio autoritario del poder. La Modernidad entendida sólo como racionalización del sistema económico que llevó a las élites a fines del siglo XX a adoptar el paradigma neo-liberal, es decir el capitalismo salvaje, no ha conducido hasta ahora a la construcción de sistemas democráticos plenos, que realicen radicalmente el discurso político del liberalismo clásico. Hasta ahora, el dilema 1
Modernidad o Tradición que ha signado los debates desde las primeras décadas del establecimiento de los estados nacionales, ha continuado sin resolver, sin encontrar una síntesis de la Modernidad con las tradiciones culturales, de nuestros pueblos. Entre estas últimas aquellas culturas que ya existian antes de las llegada de los conquistadores. 1
NOTAS
1 Véase por ej.: JORGE LARRAÍN IBÁÑEZ: "Modernidad, Razón e Identidad en la América Latina", Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1996.
2 Sobre los antecedentes filosóficos de este movimiento se sugiere ver la obra ya clásica de PAUL HAZARD: "La Crise de la conscience européenne", tomo I- II, Gallimard, Paris, 1961.
3 Véase para una discusión del concepto de Modernidad y sus raíces filosóficas:JÜRGEN HABERMAS: "The Philosophical Discourse of Modernity", Polity Press, Cambridge, 1998; ALAIN TOURAIN: "Crítica de la Modernidad", Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1993, pp. 13-51.; JORGE LARRAÍN IBAÑEZ : op.cit., pp. 17-54.
4 Sobre la dimensión política de la Modernidad y especialmente sobre su discurso revolucionario, véase: JOHN SCHWARZMANTEL: "The Age of ideology", MacMillan Press, London, 1998, pp. 17-60.
5 Véase sobre la idea de "Sociedad Civil" y el concepto de "Ciudadanía": J. SCHWARZMANTEL : Op.cit., pp. 31.39.
6 Ver: J.B. BURY: "The Idea of Progress. An Inquiry into its origin and Growth", Dower Publications, New York, 1960, pp. 144-216.
7 Para una discusión del concepto y un análisis de este proceso paradigmático, véase: MAX WEBER: "Economía y Sociedad", Tomo II, Fondo de Cultura Económica, México, 1994, pp. 1047-1117.
8 NESTOR GARCÍA CANCLINI: "Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la Modernidad", Grijalbo, México, 1989, p. 21.
9 ALAIN TOURAIN: op.cit., p. 24.
10 ENMANUEL KANT: "Den evig fred", Gyldendal, Copenhague, 1997. 1
11 Para un análisis crítico de esta concepción, ver: GEORGE SABINE: "Historia de la teoría política", Fondo de Cultura Económica, México, 1963, pp. 543-578.
12 MAX WEBER: "La ética protestante y el espíritu del Capitalismo", Ediciones Península, Barcelona, 1969, pp. 124-125.
13 En el excelente trabajo del Prof. Dr. ÁDAM ANDERLE: "Modernidad e identidad en América Latina", la Tradición, aparece representada en sus matrices reaccionarios, como es el caso del nacionalismo conservador y el discurso hispanista. Sin embargo, no hemos encontrado en este ensayo un intento de definir la Tradición teoricamente y de perfilar sus tendencias. A. ANDERLE: "Modernización e identidad en América Latina", Editorial Hispánia, Szeged, Hungría, 2000; En esta misma perspectiva se pueden situar los siguientes trabajos, en los cuales la Tradición constituye el sujeto ausente del relato: EDUARDO MEDIETA: "Modernidad, posmodernidad y poscolonialidad: una búsqueda esperanzadora del tiempo", Http// ensayo.rom.uga.edu/crítica/teoría/castro/mendieta/html; SANTIAGO CASTRO-GÓMEZ:" Latinoamericanismo, Modernidad, Globalización. Prolegómenos a una crítica postcolonial de la razón": Http//ensayo.rom.uga.edu/cr´tica/teoría/castro/castro/castroG.html
14 Como señala certeramente ANTHONY GIDDENS: " You can treat the Global Age to day as a battle between modernity and tradition. The Social Sciencens often talk of Modernity, buth seldom about tradition", "Runaway World: The Reith lectures, 24 nov. 1999, occasional paper, London School of Economy, 1999, p. 1. Giddens agrega que se han escrito muchos libros acerca de la Modernidad, "but its very difficult to find many systematic discussions of tradition or books which are specifically about tradition", op. cit., p. 3
15 E.J.HOBSBAWN: "The Age of Revolution 1789-1848", New American Library, 1962, New York, 1962, p. 278.
16 Veáse: HANS-GEORG GADAMER: "Truth and Method", Sheed & Ward, London, 1996, pp. 265-312
17 GADAMER : op.cit., pp. 282-285. 1
18 Op.cit., pp.271-277: Veáse además: JØRGEN HASS: "Tradition og fornuft. Gadamers teori om forståelsens historiskhed", en CARL HENRIK KOCH et al.(Eds.): "Filosofisk Studier", Tomo 3, Copenhague, Filosofisk Institut, 1980, pp. 33-61.
19 Véase al respecto nuestro artículo: "Nation og nationale identitet i det post-koloniale samfund i Latinamerika, ca. 1824-1880", en "Den Jyske Historiker", No. 81, agosto 1998, Aarhus Universitet, Historisk Institut, Dinamarca, pp. 9-20.
20 Para una discusión de esta problemática, véase: PABLO CRISTOFFANINI: "Dominación y legitimidad política en Hispanoamérica", Aarhus University Press, Dinamarca, 1992, pp. 27-53.
21 Esta representación idealizada se puede localizar en los himnos nacionales, en los escudos de armas, en la estatuaria y en la plástica del siglo XIX y en la historeografía legitimadora del Estado Nacional.
22 Ver al respecto: JUAN BAUTISTA ALBERDI: "Bases y puntos de Partida para la Organización de la República Argentina. Derivados de la Lei que preside el Desarrollo de la Civilización en América del Sud", Imprenta "El Mercurio", Valparaíso, Chile, 1852, pp. 49-150; JOSÉ VICTORINO LASTARRIA : "Discurso de Inauguración de la Sociedad Literaria", 3 de mayo de 1842", en J.V. LASTARRIA: " Recuerdos Literarios", Editorial Zig-Zag, Santiago de Chile, pp. 95-106.
23 Sobre este proceso ver: TULIO HALPERIN-DONGHI: "The Aftermath of Revolution in Latin America", Harper Torchbooks, New York, 1973, pp. 94-110.
24 Esta tesis es un de los componentes centrales del célebre ensayo del pensador argentino DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO: "Facundo. Civilización y Barbarie", en D.F. SARMIENTO: "Obras", Tomo I, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1961. Sobre esta problemática veáse nuestro trabajo ( en colaboración con MARIA C. CASTRO-BECKER): "Europa como paradigma y referente del discurso civilizatorio de Alberdi y Sarmiento en el contexto de la formación del Estado Nacional", en MARÍA JUSTINA SARABIA VIEJO (Coordinadora): "Europa e Iberoámerica: cinco siglos de intercambio", Actas, Vol. III, IX Congreso Internacional de Historia de América, Sevilla, 1992, pp. 129-146.
25 Para una discusión del concepto de "barbarie" en el contexto de las sociedades latinoamericanas post-coloniales, véase: TULIO HALPERIN-DONGHI: "Politics, Economics and Society in Argentina in 1
the Revolutionary Period", Cambridge University Press, Cambridge, 1975, pp. 372-373; ABELARDO VILLEGAS: "Reformismo y Revolución en el pensamiento latinoamericano", Fondo de Cultura Económica, México, 1977, pp. 28-31.
26 Nos hacemos partícipes a este respecto de los conceptos de "civilización" y " proceso civilizatorio" formulado por Norbert Elias. De acuerdo a este autor, el concepto de civilización abarca desde los códigos linguísticos, a los códigos de comportamineto y de ética, a las formas de organización de la vida cotidiana, a la modelación del entorno ecológico y a la vida material. NORBERT ELIAS: " The Civilizing Process", Vol. I I, Pantheon Books, New York, 1982, pp. 229-270.
27 Ver: RALPH LEE WOODWARD ( Ed.): "Positivism in Latin America, 1850-1900. Are Orden and Progress Reconciliable?", D.C. Heath and Company, London, 1971.
28 Gustavo Beyhaut escribe sobre la "europeización de las élites latinoamericanas", que se expresaba en su "falta de originalidad y un profundo sentido imitativo de lo europeo". GUSTAVO BEYHAUT: "Raíces contemporáneas de América Latina", Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1964, p. 66. Ver tambien pp. 67-71; Una posición más moderada sobre esta problemática ha sido expuesta por Juan Marichal. Este autor postula que hubo una suerte de sincronía entre la primera generación de intelectuales nacionales en América Latina, y el desarrollo intelectual europeo de la época. Juan Marichal agrega, que esta generación mostró "clara y deliberada voluntad de sincronía intelectual"- pero que- "no fue, sin embargo, una generación puramente imitadora de su coetánea transatlántica: muy al contrario, porque se observa en ella la función matizadora"., JUAN MARICHAL : "Cuatro fases de la historia intelectual latinoamericana 1810-1970", Ediciones Cátedra, Madrid, 1978, p.47-48.
29 Para una discusión sobre los principios de una lectura hermenéutica, ver: GADAMER: op.cit., 281-285.
30 Para una discusión de esta tesis sobre la Modernidad incompleta, véase: JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO: "La Modernidad no resuelta de América Latina", Http://mail.ufg.edu/red/modernidad.html. 1
31 Nos sentimos deudores e inspirados en la obra del filósofo y politólogo boliviano HUGO C.F. MANSILLA , que ha expuesto esta tesis en su libro: "Tradición autoritaria y modernización imitativa. Dilemas de la identidad colectiva latinoamericana" Plural Editores, La Paz, Bolivia, 1997.
32 JORGE LARRAÍN: " Modernidad, Razón e Indentidad en América Latina", Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, pp. 224-242.
33 Refiriéndose a este proceso de "desespañolización" de América Latina, escribe Leopoldo Zea que los "emancipadores mentales de la América Hispana se entregaron a la rara y difícil tarea de arrancarse una parte de su propio ser, su pasado y su historia"., LEOPOLDO ZEA: "América como conciencia", Universidad autónoma de México, 1976, p. 88.
34 "Tenemos un deseo muy natural en los pueblos nuevos, ardientes, que nos arrastra y nos alucina; tal es el de sobresalir, el de progresar en la civilización, y de merecer un lugar al lado de esos antiguos emporios de las ciencias y de las artes, de esas naciones envejecidas en la experiencia, que levantan orgullosas sus cabezas, en medio de la civilización europea" ., JOSÉ VICTORINO LASTARRIA: "Discurso inaugural en la Sociedad Literaria" 1842, en LASTARRIA: Op.cit. 99 ( la cursiva es nuestra).
35 Una notable excepción a esta actitud esta representada por Andrés Bello, cuyo discurso filosófico se inscribía en el ecleticismo. Bello admitía la necesidad de recibir la influencia europeay repensarla a la luz en las realidades nacionales; ver: ANDRÉS BELLO en RAYMUNDO RAMOS (Ed.): "Ensayo político latinoamericano en la formación nacional", ICAP, México, 1981, pp. 110-125.
36 Esta actitud mental se puede apreciar en el poema del poeta chileno Jacinto Chacón, institulado "Edad Moderna" (1846), en uno de cuyos versos se lee: "Marchad más nunca a ciegas mi Patria no ignorante en brazos del pasado tu espíritu abandones. El Libro de la Historia comprendes que vas adelante. La Europa lo descifra: escuchad sus lecciones. Lo fataliza Vico, Brossuet lo profetiza, Guizot lo desarrolla y Herder lo profundiza"., Citado por BERNARDO SUBERCASEAUX: "Cultura y sociedad liberal en el siglo XIX (Lastarria, ideología y literatura)", Editorial Aconcagua, Santiago de Chile, 1981, p. 58 ( la cursiva es nuestra).
37 Hemos trabajado este tópico en la obra de José Martí en nuestro artículo: "José Martí y el paradigma de la Modernidad", en HUGO CANCINO y CARMEN DE SIERRA ( Coordinadores): "Ideas, cultura e Historia en la creación intelectual de América Latina, siglos XIX y XX", Biblioteca Abya-Yala, Quito, Ecuador, 1998, 301-324; Para Martí "Nuestra América" debería "entrar en esa gran corriente de 1
inventos útiles, de enérgicos libros, de aparatos industriales, que el viejo mundo y el septentrión del nuevo, arrojan en su seno la elocuencia de tantos sabios, la vivacidad de tantas obras…libros ambulantes, magníficos resúmenes del desarrollo espiritual e industrial moderno"., JOSÉ MARTÍ: "Revista Guatemalteca", en MARTÍ: "Política en Nuestra América", Editorial Siglo XXI, México, 1977, p.56.
38 Véase: JOSÉ MARTÍ: "Nuestra América", en "Revista Ilustrada", New York, 10 de enero, 1891 y S. REDONDO DE FELDMAN y A. TUDISCO (Eds.): "José Martí Antología crítica", Las Américas Publishing, New York, 1968, pp.; 245-252; "Madre América" (1889), en op..cit. pp. 237-244.
39 JOSÉ MARTÍ: "La verdad sobre los Estados Unidos", "Patria", Nueva York, 23 de marzo de 1894, en S.REDONDO DE FELDMAN y A.TUDISCO: op.cit., p. 178-179; ver además: P.ESTRADE: "José Martí: Des fundaments de la Democratie en Amérique Latine", Éditions Caribénnes, Université de Lille III, 1987.
40 "Hoy es la primera nación en la agricultura, en la industria, en la navegación…Es la nación que hace más descubrimientos, que inventa más máquinas, que transforma con más rapidez la naturaleza a su servicio. Es la nación creadora…Derribaron las selvas, poblaron los desiertos, recorrieron todos los mares. Despreciando tradiciones y sistemas y creando un espíritu devorador del tiempo y del espacio"., FRANCISCO BILBAO: "El Evangelio Americano" (1845), Editorial Ercilla, Santiago de Chile, 1941, pp. 61-62.
41 Ver: ALONZO AGUILAR: "Pan-Americanism form Monroe to the Present", Monthly Review Press, 1968, pp. 43-66.
42 Véase: MAX HENRÍQUEZ UREÑA: "Breve Historia del Modernismo", Fondo de Cultura Económica", México, 1978.
43 Véase el poema de Rubén Dario: "Oda a Roosevelt", en RUBÉN DARIO: "Canto de vida y esperanza", Colección Austral, Madrid, 1971, p. 50. El texto poético de Dario exalta el antogonismo entre la civilización norteamericana y al civilizacion de Hispanoamérica.
44 Vasconcelos enfatiza el status del mestizaje en la creación de una civilización sintetizadora en Hispanoamérica. Vasconcelo crítica la concepción materialista- pragmática de la vida en su versión 1
norteamericana y subraya los valores espirituales y humanista de la cultura latinoamericana. JOSÉ ENRIQUEZ RODÓ: "La raza cósmica", Espasa-Calpe, Buenos Aires, Argentina, 1948, pp. 1-57.
45 Véase: JOSÉ ENRIQUE RODO: "Ariel" (1909), Cambridge University Press, editado en español con una introducción en inglés de Gordon Brothestan, 1967; NORMA VILLAGÓMEZ ROSAS: "Trayectoria de Calibán en el ensayo latinoamericano"., en HORACIO CERRUTTI GULDBERG (Ed.): El ensayo en Nuestra América Para una reconceptualización", Universidad Nacional Autónoma de México, 1993, pp. 519-535; WILLIANS REX CRAWFORD: " A Century of Latin American Thougth", Harvard University Press, 1967, pp. 79-84.
46 Para una discusión sobre el marxismo en América Latina, véase: DONALD C. HODGES: "The American Revolution from Apro-Marxism to Guevarism", William Morrow & Company, New York, 1974; SHELDON B. LISS: "Marxist Thought in Latin America", University of California Press, 1984; MICHAEL LOWY: "Le Marxisme en Amérique Latine. Anthologie", Francois Maspero, Paris, 1980: ROBERT ALEXANDER: "Comunism in Latin America", Rutgers University Press, New York, 1957.
47 Ver: DONALD C. HODGES: op.cit. , pp. 36-135:
48 Nos hemos ocupado de esta problemática en nuestro trabajo: "Mariátegui entre la Modernidad y la Tradición: para una lectura hermenéutica de su discurso", en HUGO CANCINO T., SUSANNE KLENGEL y NANCI (Eds) , Vevuert-Iberoamericana, Frankfurt, 1999, pp. 48-73.
49 Sobre el marxismo de Mariátegui, se recomienda ver: JOSÉ ARICO (Ed.): "Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano", Cuadernos Latinoamericanos", No. 60, Pasado y Presente/ Siglo XXI, Buenos Aires, Argentina, 1978; JOHN BAYNES: "Revolution in Peru: Mariátegui and the Myth", The University Of Alabama Press, 1972; RAIMUNDO PRADO: " El Marxismo de Mariátegui", en DAVID SOBREVILLA ALCÁZAR (Ed.): "El marxismo de José Carlos Mariátegui", Empresa Editora Amauta, Lima, Perú, 1995, pp. 24-47.
50 JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana", Empresa Editora Amauta, Lima, Perú, 1978, p. 336. 1
51 MARIÁTEGUI: "La tradición nacional", en "El Mundial", Lima, 2 de diciembre, 1927, en MARIÁTEGUI: "Peruanicemos al Perú", Empresa Editora Amauta, Lima, Perú, 1978, p. 122.
52 JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: "La tradición nacional", op.cit., p. 123.
53 MARIÁTEGUI: "Heterodoxia de la tradición" ( en "El Mundial", Lima, 25 de noviembre 1927), en MARIÁTEGUI: "Peruanicemos al Perú", Empresa Editora Amauta, Lima, Perú, 1978, pp. 117-120.
54 "Con la conquista, España, su idioma y su religión entraron perdurablemente en la historia peruana, comunicándola y articulándola con la civilización occidental"., MARIÁTEGUI: "La tradición nacional", en op.cit., p. 129.
55 Mariátegui reconoce los aportes de la Modernidad europea a la cultura latinoamericana, expresando que en "cuya ciencia y en cuya técnica, solo romanticos utopistas, pueden dejar de ver adquisiciones irrenunciables y magníficas del hombre moderno".,MARIÁTEGUI: "La cruzada pro-indígena" (en "Boletín de defensa indígena", enero de 1927, del "Amauta" No. 5), en MARIÁTEGUI: "Ideología y política", Empresa Editora Amauta, Lima, Perú, 1978, p.165.
56 Véase: VICTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: : "Treinta años de Aprismo", Editorial Monterrico", Lima, Perú, 1986, pp. 20-58; ABELARDO VILLEGAS: " Reformismo y revolucion en el pensamiento Latinoamericamo", Siglo XXI Editorial, Mexico, 1977, pp. 165- 179
57 Ver: VICTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: " El antimperialismo y el APRA", Lima, Perú, 1985, pp. 126-139.
58 Para una discusión sobre la problemática del populismo véase el sugestivo trabajo de Ernesto Laclau: "Towards a Theory of Populism", en ERNESTO LACLAU: "Politics and ideology in Marxist Theory", NLB, London, 1977, pp. 143-198.
59 La exaltación de los heroes del pasado nacional y de las matricices ideológicas y simbólicas de la nacionalidad son un componente del discurso peronista y de todos los populismos en América Latina. En el campo cultural, se enfatiza lo "criollo", nativo frente a lo foráneo. El poder de fundación carismática del lider y la personlización del poder son tambien componentes de la dimensión tradicional del movimiento. La modernidad del movimiento aparece constituida por su proyecto de 1
industrializaciópn sustitutiva y por su programa de racionalización de la administración, por la planificación y dentro de ello el rol del Estado y de la burocracia.
60 Denominación acuñada por Gino Germani, en "Democracia representativa y clases populares", en GINO GERMANI, TORCUATO S.DI TELLA y OCTAVIO IANNI: "Populismo y contradicciones de clase en América Latina", Serie Popular Era, México, 1977, pp. 30-37.
61 Un ejemplo de nuestro aserto es el trabajo de FERNANDO HENRIQUE CARDOSO y ENZO FALLETTO "Dependencia y desarrollo en América Latina", Fondo de Cultura Económica", México, 1976; pp. 102-129.
62 Un excelente análisis del pensamiento de la CEPAL se encuentra en JOSEPH L. LOVE: "Economic Ideas and Ideologies in Latin America", en LESLIE BETHELL (Ed.): "The Cambridge History of Latin America", Vol. VI, Part 1, Cambridge University Press, 1994, pp. 393-441.
63 Para una discusión sobre el paradigma de la CEPAL, se recomienda ver: CRISTÓBAL KAY: "Latin American Theories of Development and Underdevelopment", Routledge, New York, 1993, pp. 25-71.
64 Véase: ANDRE GUNDER FRANK: "Capitalism and Underdevelopment in Latin America", Monthly Review Press, New York, 1969; "Latin America: Underdevelopment or Revolution"; Monthly Review Press, 1970
65 Véase a este respecto el trabajo de FERNANDO MIRES: "Cuba: La revolución no es una isla", Ediciones el Hombre Nuevo, Medellín, Colombia, 1978, pp. 29-38, pp. 122-125.
66 Una fuente inestimable para el estudio de la ideología originaria de la Revolución Cubana, es el discurso de Fidel Castro: "La Historia me absolverá", Ediciones Punto Final, Santiago de Chile, 1969. Este discurso fue pronunciado por Fidel, en el tribunal que lo juzgara por el delito de insurrección 16 de octubre de 1953; Véase también: "Nuestra razón: Manifiesto-Programa del Movimiento 26 de Julio", en MARIO LLERENA: "The Unsuspected Revolution The Birth and Rise of Castroism", Cornell University Press, London, 1978, pp. 275-304.
67 Sobre el marxismo-leninismo y el pensamiento de José Marti en la ideología de la revolución cubana, véase FIDEL CASTRO: "La primera revolución socialista en América", Informe al Primer 1
Congreso del Partido Comunista de Cuba, 17-22 diciembre de 1977, Siglo Veintiuno Editores, México, 1976, pp. 11-59.
68 Para una discusión de esta problemática, véase: H.C.F.MANSILLA: "Tradición autoritaria y modernización imitativa. Dilemas de la identidad colectiva en América Latina", Plural Editores, La Paz, Bolivia, 1997, pp. 86-90.
69 Un buen estudio de las fuentes del "Hispanismo" es la obra de FREDERIK PIKE: "Hispanismo", University of Notre Dame Press, 1971.
70 El sociólogo Jorge Larraín Ibáñez denomima a esta última corriente como "neoindigenismo", para diferenciarla del "Indigenismo", movimiento cultural, político y literario de los años 1920-30. JORGE LARRAÍN IBAÑES: op.cit. pp. 169- 176: Hemos optado por usar la denominación "indianismo" que los nuevos movimientos de los pueblos indígenas han acuñado para precisamente diferenciarlo del "Indigenismo" cuyo impulso se encontraba en intelectuales de origen mestizo o blancos.
71 Dentro de esta posición, se sugiere ver: JAIME EYZAGUIRRE: Hispanoamérica del dolor", Instituto de Estudios Políticos , Madrid, 1947; OSVALDO LIRA: "Hispanidad y mestizaje", Editorial Covadonga, Santiago de Chile, 1985; CARLOS CAUSIÑO: "Razón y ofrenda. Ensayo en torno a los límites y perspectivas de la sociología en América Latina", Cuadernos del Instituto de Sociología, Pontifia Universidad Católica de Chile, 1990.
72 Véase: CONSEJO INDIO DE SUDAMÉRICA: "Conclusiones I Congreso de Movimientos Indios de Sudamérica", Ollantaytambo, 27 de febrero al 3 de marzo, 1980, Mimeo. La Paz, Bolivia, 1980
73 Para una discusión sobre el paradigma neoliberal véase: FERNANDO MIRES: "La revolución que nadie soño o la otra modernidad", Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1996; H.C.F. MANSILLA: "Espirítu Crítico y nostalgia aristocrática Ensayos dispersos sobre las limitaciones de la Modernidad", Ediciones, Cima, 1999, pp. 112-120. 1
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